2009 ha sido un año complicado también para Coca-Cola España, que ha visto disminuir ligeramente por segundo año consecutivo sus ventas en volumen. Si en 2008 el descenso fue del 1,9% por el mal comportamiento del segundo semestre del ejercicio, el año pasado la caída alcanzó el 3%, hasta quedarse aproximadamente en los 3.090 Ml entre todos sus productos (bebidas refrescantes, aguas y zumos). Este descenso está en línea con la evolución del mercado de refrescos (-3,2% en 2009), donde la compañía sigue concentrado el grueso de su negocio.
Pese a todo, la filial española mantuvo su cuota de participación en volumen dentro del segmento de bebidas no alcohólicas en el 24,8% , mientras que la mejoró en valor medio punto hasta controlar más de la mitad del mercado, concretamente el 50,3%, según sus propios datos. No en vano, la filial española es la séptima en aportación de resultados al grupo.
Las causas de este ligero descenso de las ventas se explica por factores como la caída general del consumo por un menor poder adquisitivo (fruto entre otras cosas de una elevada tasa de paro), el descenso del turismo y la mayor entrada de productos de Coca-Cola importados por terceros, que ya suponen entre un 2-3% del volumen.
Por eso, durante 2009 Coca-Cola España aumentó su política de ajustes de precios mediante promociones, apostó por dar mayor valor al packaging, y siguió invirtiendo en sus marcas, estrategías que mantedrá en este 2010, que pronostica todavía difícil.







