La innovación fotovoltaica sigue generando confianza en el inversor
Mario Baz Martín, director de ventas de Conergy España
Durante los últimos años, la capacidad mundial de fabricación de módulos fotovoltaicos ha crecido de manera exponencial. En 2008, España sorprendió al mundo, siendo el primer país en potencia instalada: 2,7 GW en total; la misma que se había instalado en todo el mundo en el año 2007, lo que generó graves problemas de suministro de módulos a nivel mundial. Cuatro años después, diferentes consultoras prevén que se instalen 24 GW en todo el mundo. Casi diez veces más de potencia pero, paradójicamente, la problemática de escasez de material ha dado paso a un exceso de producto en los inventarios.
Este cambio tan radical se debe en gran medida a tres factores:
1. Reducción de costes y materia prima gracias, sobre todo, al aumento de las economías de escala.
2. Mejoras en los procesos de producción.
3. Aumento en la eficiencia de los módulos.
Además del excedente de producto ya mencionado, la combinación de estos factores ha supuesto que, mientras en 2007 los precios del módulo estaban en el entorno de los 4€/Wp, actualmente la mayoría de los módulos se ofertan por debajo de 1€/Wp.
No obstante, el aumento de competitividad de los sistemas fotovoltaicos no reside únicamente en la mejora competitiva de los módulos. El resto de los componentes del sistema (inversores – estructuras - monitorización) han mejorado, contribuyendo de igual manera a la reducción de costes y mejora de la eficiencia global:
A) Inversores: han mejorado su eficiencia del 90% - 95% a un 95 – 98% de media.
B) Estructuras: la innovación y nuevos diseños han reducido los costes de transporte, perfeccionan los sistemas para adaptarse a cualquier superficie y contienen sistemas de fijación más rápidos y piezas preensambladas que permiten ahorrar tiempos en la instalación.
C) Monitorización: con la evolución a sistemas más intuitivos, con conexión vía internet y con multitud de alarmas e informes para maximizar la eficiencia de la planta.
Pero no solo los fabricantes de componentes han mejorado la calidad y resultado de sus productos. La experiencia de planificadores e instaladores se ha visto sumamente reforzada en los últimos años. El resultado final de estos avances es que los proyectos continúan teniendo una TIR (Tasa Interna de Rentabilidad o Retorno) por encima de los dos dígitos en proyectos bajo condiciones de irradiación óptimos, siendo altamente atractivos para los inversores.
Con la facilidad que da el análisis desde la perspectiva del tiempo pasado, podemos concluir que en 2008 las excelentes tarifas permitían absorber la falta de experiencia de la industria y de los instaladores, las deficiencias en la planificación de las instalaciones y los altos costes de los componentes. Ahora, con tarifas próximas a la paridad de red, lo que prima es la eficiencia global del sistema. Instalar el módulo más eficiente no tiene sentido si su precio es muy alto, si no es compatible con las estructuras más eficientes o si requiere de sistemas especiales de aislamiento galvánico. Del mismo modo, un inversor con una eficiencia del 99% nos valdrá de poco si requiere cadenas pequeñas que obliguen a aumentar el cableado, o si necesita servicios de mantenimiento y reparación costosos o lentos que hacen que la instalación no opere durante largos periodos.
En resumen, si tenemos que apostar por cuáles serán las claves en los próximos años podremos decir que éstos vendrán marcados por:
A) La integración de los componentes (módulos, inversores, estructuras y monitorización)
B) La mejora de los servicios (mantenimiento preventivo y operación de plantas)
C) El desarrollo tecnológico de los componentes: módulos más eficientes, estructuras más económicas e inversores con mejor rendimiento y servicios de mantenimiento. Además de la aparición de innovaciones, como sistemas de almacenaje de energía destinados al autoconsumo o nuevos diseños de células fotovoltaicas.
La consolidación de Europa como un mercado relevante, los nuevos mercados en fotovoltaica que se están consolidando, como Estados Unidos y los grandes países asiáticos, así como la gran potencialidad de otros mercados emergentes como los de América del Sur y norte de África, nos permiten ser ampliamente optimistas sobre la rentabilidad de esta energía en el futuro y el papel que jugará en la revolución energética que vivirá el mundo en los próximos años.