La banca deberá reducir su exposición al negocio inmobiliario
El Gobierno le obliga a 'sanear' 50.000 M€ en un año
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Zapatero a tus zapatos. Este es el mensaje oficial que acaba de dar el Gobierno de Mariano Rajoy a la banca española, que pretende que las entidades bancarias abandonen de forma progresiva el negocio inmobiliario para centrarse en "conceder crédito a familias y empresas para recuperar el crecimiento económico y la generación de empleo", como indicó ayer el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. De momento, con la nueva reforma financiera, el primer paso que deberá dar la banca española será sanear sus cuentas dependientes del negocio inmobiliario por un importe de 50.000 M€, a través de nuevas provisiones y colchones de capital, que detraerá de los resultados en un único año. Este importe representa poco más del 28% de los 175.000 M€ de activos problemáticos en manos de la banca (suelo, promociones y viviendas adjudicadas).
La reforma elevará las provisiones que deberán tener las entidades financieras para cubrir eventuales pérdidas en activos inmobiliarios problemáticos: del 31% al 80% para el suelo, del 27% al 65% para las promociones en curso y del 25% al 35% en el caso de la promoción terminada y de la vivienda. Por un lado, para los activos problemáticos se establece una provisión específica, con una dotación extraordinaria con cargo a resultados, por un importe próximo a 25.000 M€. Además, se prevé un colchón de capital del 20% sobre suelo y del 15% para promoción en curso, que irá con cargo a beneficios no distribuidos, ampliación de capital o conversión de híbridos (preferentes, bonos convertibles, deuda subordinada, etc.), por un importe estimado cercano a 15.000 M€. Los restantes 10.000 M€ procederán de los activos no problemáticos ligados a promoción inmobiliaria, para los que se establece una provisión genérica del 7%, en previsión de un posible deterioro futuro.
Todos estos saneamientos se realizarán sobre el valor en libros de los activos inmobiliarios y la fecha límite será el 31 de diciembre de 2012, según adelantó el ministro. Hay que recordar que el sector bancario realizó provisiones específicas por valor de 66.000 M€ entre 2008 y 2011. "Estas medidas -señala De Guindos- ayudarán a descargar de activos inmobiliarios a la banca española", quien vaticinó un descenso del precio de la vivienda con la aplicación de la reforma. La reforma será flexible, pues las entidades implicadas en procesos de fusión podrán detraer estos recursos del capital y durante un proceso de dos ejercicios. De Guindos volvió a recalcar que no se emplearán recursos públicos para llevar a cabo esta iniciativa.