Vehiculo eléctrico: ¿hemos preguntado al usuario?
Francisco de la Peña, director general de N2S
El vehículo eléctrico está llamado a ser protagonista de la movilidad en este siglo y trae consigo enormes oportunidades. Las ventajas para la sociedad y el medio ambiente son más que evidentes y, por ello, la industria y los gobiernos están dedicando enormes recursos para su desarrollo. En este escenario intervienen múltiples actores, desde compañías eléctricas y reguladores hasta los propios fabricantes de vehículos, pasando por las empresas tecnológicas. Entre todos ellos, con su visión y aportaciones, se está definiendo el futuro.
En todo este proceso, sin embargo, da la sensación de que falta un elemento fundamental al que, hasta la fecha, no se ha tenido en cuenta: el usuario. Pieza esencial, sin la cual no se generará la demanda necesaria para que este esfuerzo culmine con éxito. El consumidor que adquiere un vehículo eléctrico lo hace por varios motivos y, entre ellos, uno fundamental es el precio de la energía. En las actuales condiciones del mercado, el coste por kilómetro de un vehículo eléctrico es diez veces menor que el de uno de explosión. Si a esto añadimos, que para recargar sólo es necesario un enchufe, el usuario no aceptará un precio elevado del punto de recarga.
¿Dónde recargo mi vehículo?
El principal freno para la adopción del vehículo eléctrico es la incertidumbre ante la recarga. ¿Dónde y cómo recargo? En los últimos meses hemos visto y escuchado distintas propuestas de estandarización, normalización y regulación de los variadísimos (a veces 'retorcidos') sistemas y modelos empresariales relacionados con la recarga y, de nuevo, da la sensación de que nos hemos olvidado del usuario.
El ciudadano solamente necesita un enchufe convencional para recargar. Evidentemente, valora otros servicios relacionados con la inteligencia de recarga, como geolocalización, alerta de incidencias o monitorización del proceso pero, para ello, no es necesario un enchufe nuevo, ni una nueva regulación. Todo el control del proceso se puede gestionar desde el móvil, tanto la identificación del usuario, como la facturación en tiempo real. Por tanto, si todo es posible desde un enchufe convencional, la pregunta parece evidente: ¿No se está frenando la demanda al complicar y encarecer los sistemas de recarga?