Mucho se está hablando estos dias, a raíz de la Ley de la cadena alimentaria que prepara el Ministerio de Agricultura, sobre la necesidad de implantar medidas que limiten el poder de negociación de la gran distribución con respecto a sus proveedores y sobre la necesidad de regular determinadas prácticas abusivas de mercado y competencia discriminatoria que han quedado patentes en la actualidad. El último informe a este respecto lo ha dado a conocer Consumers International (CI), una federación mundial de organizaciones de consumidores independiente; y cuenta con el respaldo de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE), la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y las consultoras independientes RP Economics, The Brattle Group y Europe Economics, especializada en la regulación económica y política de competencia. El estudio indaga sobre el poder de compra de los supermercados y las formas en que este dominio afecta a los proveedores y consumidores. Concluye que el abuso de poder de compra se practica de manera difundida y habitual en contra de los proveedores, y advierte de que tarde o temprano terminará inevitablemente perjudicando al consumidor.
En la presentación de dicho informe, Robert Young, director de Europe Economics, destacó como principal abuso de poder de las cadenas alimentarias la posibilidad de amenazar a los proveedores con quitarlos de su lista de la compra. Asimismo lamentó el nivel de incertidumbre que esta situación crea y el "clima de miedo" que existe entre los proveedores de los mercados europeos, incluso, cuando se trata de grandes compañías. Young recomendó la creación de una organización de arbitraje en España para proteger a pequeños productores y consumidores y se mostró sorprendido ante las dudas arrojadas por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) sobre las medidas regulatorias que recoge la nueva Ley de la cadena alimentaria . "Espero que esa nueva legislación imponga restricciones para que la marca de fabricante tenga posibilidad de avanzar. Si los distribuidores sabotean a los fabricantes no habrá nada más que arañar". David Ortega, director de Asuntos Europeos e Internacionales de la OCU, también rechazó el informe de la CNC y exigió la aplicación de la Ley para que se incremente la transparencia en las relaciones comerciales.
El estudio constata que, si bien en un principio las marcas de distribuidor añadieron opciones de compra al consumidor en cuanto a gama y precios, en el momento actual, su grado de concentración y las prácticas discriminatorias de algunas cadenas podrían hacer desaparecer segundas y terceras marcas de forma ilícita, planteando un escenario en el cual sólo la MDD y las primeras marcas se repartirían el mercado, limitando con ello el poder de elección del consumidor. A largo plazo, por tanto, el informe de Consumers International incide en que el poder de compra de la distribución y su competencia directa con los productores y fabricantes podría tener efectos negativos, ya que de esta manera únicamente se crean incentivos para el distribuidor que favorece su propia marca. De hecho, otro estudio de ESADE Brand Institute, confirma que en los últimos tres años y conforme ha ido en aumento la MDD, se han destruido 80 M€ en inversión y 86.000 puestos de trabajo.
La prospectiva es que la MDD gane 10 puntos en cuota de mercado en los próximos años, lo cual supondría controlar más de la mitad del mercado de alimentación en valor; un proceso, advierten, que podría terminar estragulando el mercado. Todas las consultoras coinciden, así, en la necesidad de buscar soluciones a este tipo de situaciones para evitar los desequilibrios del poder de negociación entre distribuidores y proveedores. "Nadie está en contra de la expansión de las cadenas de distribución, el problema es que se han convertido en competidores de marcas que además controlan los precios", apunta José Antonio García, director The Brattle Group.