La Comisión Europea revisará el próximo mes de mayo la Directiva sobre Biocidas 98/8 acerca del uso de anhídrido sulfuroso (SO2) en la limpieza de las barricas de roble que se utilizan para el envejecimiento de los vinos.
Esta próxima revisión de la normativa medioambiental podría tener importantes consecuencias en el sector vitivinícola español (especialmente en regiones como la DOC Rioja, con un elevadísimo parque de barricas), en caso de prohibirse el uso de este producto en el proceso de desinfección de las mismas.
En caso de producirse esta limitación, las bodegas podrían verse obligadas a realizar inversiones adicionales, ya sea en la continua reposición de barricas, ya sea en la búsqueda de procesos alternativos para su limpieza. Soluciones ambas más costosas que la extendida actualmente, mediante SO2.
Para evitar la aprobación de esta nueva legislación, la Comisión debería recibir antes del mes de mayo un dictamen técnico en el que se justifique la necesidad del empleo de esta sustancia en las bodegas y de la ausencia de alternativas económicas para lograr la desinfección de las barricas. Si bien el coste de la elaboración de este documento ha retrasado hasta la fecha su realización.
En concreto, la Federación Española del Vino, en coordinación con el resto de organizaciones patronales de los países productores de la UE agrupados en el Comité Europeo de las Empresas del Vino (CEEV), está trabajando "en alertar a sector y autoridades de las graves perturbaciones que esta prohibición provocaría en las empresas del sector, por no existir soluciones alternativas viables técnica o económicamente".