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El mercado de seguros de construcción: ¿Punto de inflexión?

Tribuna de Opinión

El mercado de seguros de construcción: ¿Punto de inflexión?

¿Será recordado el 2019 como el año en el que el mercado de seguros de construcción experimentó, finalmente, un cambio de tendencia? Numerosos factores parecen indicarlo, pero si algo ha demostrado el tiempo es que el comportamiento de los jugadores implicados no siempre obedece a lo que las predicciones apuntan al principio de cada nuevo año de suscripción.

Lo que comúnmente se conoce como ciclos de mercado en seguros (ciclos duros, con capacidades más restringidas, condicionados más restrictivos y precios más altos, y ciclos blandos, en los que la tendencia de esos parámetros se invierte) han tenido, históricamente, una duración media de cinco años, para irse alternando como corresponde al normal transcurrir de sus homólogos en lo que a los grandes indicadores económico-financieros se refiere. Sin embargo, el ciclo blando de mercado en el que todavía nos situamos alarga ya su vida toda una década. Durante este tiempo los grandes grupos financieros, ante los signos de agotamiento mostrados por otros sectores y productos de inversión, han vuelto sus ojos hacia el seguro, lo que invariablemente se ha traducido en que año tras año las capacidades ofrecidas por el mercado en la mayoría de los ramos aumentasen de una forma inédita. En ese sentido, la línea de productos todo riesgo construcción/montaje no ha sido una excepción: las necesidades imperiosas de mantener tanto la cuota de mercado como el nivel de primas emitido (con exigencias generalizadas de crecimiento) han derivado en que el periodo de permisividad y relajación de los aseguradores se haya alargado más de lo que la estadística marcaba como razonable. A mayor capacidad disponible, los niveles de oferta superan con creces a los de demanda, y el resultado es fácilmente previsible.

Sin embargo, en 2018 se ha puesto de manifiesto que el nivel de deterioro de las tasas de los productos todo riesgo construcción ha llegado a un punto en el que el volumen de primas se ve incapaz de absorber la intensa siniestralidad asociada a este tipo de seguros. Los eventos catastróficos globales, asociados a riesgos de la naturaleza (a los que se suma una mayor incertidumbre derivada de fenómenos como el calentamiento global), así como siniestros de gran envergadura ocurridos en proyectos tan variados como construcción de centrales hidroeléctricas o ampliación de la capacidad de producción de refinerías de petróleo, han llevado los ratios de siniestralidad a niveles ya insostenibles, y que han provocado numerosas reacciones en el mercado internacional (históricos sindicatos del Lloyd’s poniendo en run-off a sus carteras de construcción y cerrando la suscripción de nuevo negocio, endurecimientos generalizados del mercado de reaseguro, etc).

¿Y a nivel nacional?

Convendría diferenciar lo que tradicionalmente se denomina como "grandes riesgos" (proyectos de construcción o montajes de ingeniería con volúmenes de obra de gran envergadura, y habitualmente localizados fuera de nuestras fronteras) de aquellos más próximos al negocio recurrente. Siendo las grandes aseguradoras, con presencia en el mercado internacional, aquellas más castigadas por las circunstancias descritas. Es en el gran riesgo donde es previsible observar un endurecimiento de las condiciones de mercado. El mismo puede ser parcialmente compensado con procesos de suscripción más rigurosos, en los que un mayor conocimiento de la realidad del riesgo asegurable permita en lo posible ajustar condiciones, pero sin llegar a los niveles que se han venido dando durante el periodo descrito. Quedará en el haber de los interesados el proporcionar un nivel de información de sus riesgos que sea suficiente para llegar a un punto de compromiso y satisfacción de toda las partes.

Este contexto será, sin embargo, difícilmente aplicable a los productos de construcción dirigidos al segundo sector (pequeños proyectos de edificación, reformas, trabajos de infraestructura muy básicos y con valores de proyecto reducidos), en los que las condiciones de mercado blando no sufrirán, en un primer momento, cambios significativos.  



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