La Seda de Barcelona aprobó en su Junta General de Accionistas celebrada el pasado 2 de mayo la ampliación de capital por valor de 40 M€, tal y como estaba previsto. En una charla informal con periodistas tras la Junta, el presidente de la compañía Carlos Moreira da Silva confirmó la intención de segregar la actividad química de la compañía, entendiendo por ésta todo lo referente a la producción y recuperación de granza, y dar entrada en la misma a un socio industrial que se haga con el 25% de la misma.
Distintos medios se hacían eco de esta información añadiendo que el nuevo socio no sería europeo. Moreira quiere que con el dinero que aporte el nuevo inversor, la compañía pueda abordar un ambicioso plan para desembolsar unos 150 M€ en la construcción de una nueva planta de producción de preformas de PET, sin definir donde se ubicaría. En paralelo, el que hasta ahora es accionista mayoritario de La Seda, la portuguesa BA Vidro, participaría activamente en la ampliación de capital de la firma catalana elevando su participación del 19% al 30%.
Precisamente esa es la cifra que la empresa quiere imponer cómo límite a sus accionistas para evitar una posición de dominio y que, como marcan las normas de la empresa, se deba realizar una opa sobre el 100% del capital (condición a cumplir si se supera ese umbral del 30%).
La junta de La Seda estuvo presidida además por las fuertes críticas vertidas por los accionistas minoritarios ante las caída en la cotización de los títulos de la compañía, circunstancia que la dirección atribuyó al anuncio de ampliación y la entrega de títulos de la compañía a varios acreedores.







