El sector de la celulosa y el papel ha situado entre sus objetivos para los próximos tres años incrementar el abastecimiento de madera nacional, potenciando la competitividad de las plantaciones españolas y la comercialización de su madera, tal y como señala en su Memoria de Sostenibilidad 2011. Una medida que podría suponer la creación de hasta 8.000 nuevos empleos rurales verdes, según cálculos de la propia industria.
El desarrollo del gran potencial forestal español, poniendo en valor las grandes extensiones baldías de antiguos terrenos agrícolas y ganaderos ahora abandonados, supone una clara oportunidad para el desarrollo rural y la economía verde , según señala la asociación sectorial Aspapel, que añade que el cultivo de madera para papel es una buena alternativa para la creación de empleo verde rural, contribuyendo además a las rentas de los numerosos pequeños propietarios forestales. Por ello, las mejoras en la gestión sostenible de las plantaciones y su certificación constituyen la apuesta del sector de la celulosa y el papel para hacer realidad el potencial forestal de nuestro país.
Para fabricar papel, en 2010 se emplearon en España 5,8 Mt de madera de pino y eucalipto, procedente en un 70% de plantaciones españolas y en un 30% de Portugal, Uruguay y Argentina. El déficit de madera española, que obliga a recurrir a la importación, supone, además del coste medioambiental debido al transporte, un sobrecoste económico y una pérdida de competitividad para el sector de la celulosa y el papel, según señala la asociación Aspapel. En los últimos cinco años la importación de madera para la producción de celulosa para papel se ha incrementado en un 40%, pasando de 1,3 M m3 en 2005 a los más de 1,8 M m3 actuales.
La madera para papel se cultiva en España en 288.000 ha de plantaciones de eucalipto y 71.000 ha de pino insigne. La mayor parte de esta superficie pertenece a pequeños propietarios forestales. Esas plantaciones para papel suponen actualmente en España 4.120 empleos directos, relacionados con los trabajos de repoblación y selvicultura de los cultivos de madera. Y a ellos hay que sumar 12.360 empleos indirectos, entre maquinaria, transporte, talleres, etc.
El camino para aumentar el consumo de madera nacional pasa por las mejoras en la gestión sostenible de las plantaciones y su certificación, señala Aspapel. Actualmente el 100% de las fábricas de celulosa españolas tienen certificada su cadena de custodia con PEFC y/o FSC. Pero, pese al esfuerzo de la industria, apenas hay madera nacional certificada en el mercado. Por ello, resulta prioritario ampliar la superficie forestal nacional certificada, que actualmente es de un 7,5%, muy por debajo todavía de la media europea (30%). La certificación no tendrá éxito si el actual compromiso de la industria se ve lastrado por la ausencia de un escenario-marco propiciado por las administraciones, que fomente la certificación en la propiedad. La industria de la celulosa y el papel es un sector industrial con vocación de jugar un papel fundamental en la emergente bioeconomía, basada en el uso eficiente de recursos renovables y baja en carbono, la economía del futuro.