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“El mundo de la cosmética va a ser cada vez más tecnológico”

El futuro de la belleza a debate, en el webinar "The Wellness Revolution" de Lantern

“El mundo de la cosmética va a ser cada vez más tecnológico”
Fotografía: Christim Hume/ Unsplash

¿Qué le depara el futuro al sector de la belleza y del cuidado personal? Esta es la pregunta bajo la cual arrancó el webinar The Wellness Revolution: el futuro de la belleza”, organizado por la consultora Lantern, que contó con la participación de su socio fundador y CEO Jaime Martín; Estefanía Yágüez, directora de consumer insights de L'Oreal España, y Begoña Sanjuán, CEO de Ayuna Less is Beauty.

El objetivo de este encuentro digital, al que asistió Alimarket, era compartir y analizar, junto a algunos expertos de la industria cosmética, el escenario actual y las principales conclusiones a las que ha llegado la consultora a partir de los hábitos de consumo e intereses de los distintos perfiles de consumidor.

“El futuro nos manda señales y nuestro trabajo consiste en darles sentido e imaginar cómo será o cómo queremos que sea”, afirma Jaime Martín. Pero también hay señales en el presente: “Atravesamos momentos de crisis, tiempos convulsos, de pandemia, cambio climático, ansiedad, soledad, frustración...y pensamos que, en este contexto, surge una necesidad de bienestar”. Existe una conexión con el medio ambiente, que conduce a una experiencia del bienestar más integral y holística.

En la presentación del estudio, Martín recordó que la industria del wellness mueve miles de millones, siendo el área de cuidado personal, belleza y anti-edad la que concentra el mayor gasto, por encima de otras como la actividad física-mental y la alimentación saludable, con ratios también elevados.

La generación Z definirá la belleza en la próxima década

El estudio llama la atención sobre la importancia de las distintas generaciones, pues “cada una interpreta el wellness a su manera”, advierte Martín. La "generación Z", formada por los nacidos entre 1995 y 2010, son los “nativos digitales, realmente”. Autodidactas, preocupados por el medio ambiente y altamente inclusivos, como los califica el estudio, la generación Z definirá la belleza durante la próxima década. Se alejan de los clichés de género, ensalzan la diversidad y tienen una concepción holística del bienestar y mayor apertura a la espiritualidad.

La preocupación por el medio ambiente y la sostenibilidad centran los intereses de la "generación Y" o millennial (1980-94), “especialmente receptivos a las marcas con mayor componente artesanal”, indica Martín. De acuerdo con el estudio, favorecen los productos y experiencias de nicho por considerarlos más auténticos. Utilizan las redes sociales como gurú de belleza a través de influencers, profesionales, dietistas, dermatólogos, deportistas y las propias tiendas físicas que ofrecen directos en diversas plataformas, principalmente Instagram Live y Youtube, donde interactúan, resuelven dudas y realizan tutoriales.

La "generación X" (1960-1979), a menudo etiquetados como “la generación olvidada”, con un rango de edad entre 40 y 54 años, demandan productos sencillos, eficaces, con mensajes claros y directos, explica Martín. Son receptivos a los productos naturales, probióticos, etc. al ser una generación preocupada por verse bien y cuidar a los demás: “suelen ser los responsables de las decisiones de salud que afectan tanto a sus padres como a sus hijos”.

Los "baby boomers" (1940-1959), de 60 años o más, es el segmento de “mayor poder adquisitivo y que más invierte en cuidarse”, especifica el estudio. Para Martín, es importante “poner en valor lo que pueden aportar al mundo del wellness”. Y pese a lo que solía pensarse, es un segmento en donde la adaptación a las nuevas tecnologías y el uso de internet ha crecido considerablemente.

Pero, ¿cuáles son las tendencias clave en esta diversidad?

Salud, sosteniblidad y digitalización parecen ser las claves para entender el futuro de la belleza y el cuidado personal. “La belleza desde dentro es una vía muy clara”, apunta Martín. Y esto se traduce en un mayor uso de ingredientes naturales y el consiguiente respeto hacia el mundo vegetal. El hábitat también influye y, por tanto, se impone la hiperpersonalización (“no vale el café para todos”). La colaboración de las grandes marcas con startups puede acelerar estos procesos.

Hay dos parámetros bajo los cuales se desarrollará esta industria: “tecnología y sostenibilidad”. En cuanto a la salud, no es una moda, sino una tendencia y “el Covid-19 no ha traído nuevas tendencias, sino que ha acelerado lo que ya estaba latente en la sociedad”.

Otro aspecto esencial es el packaging mínimo y sostenible”, añade. “Hablamos también de belleza sin género y del wellness tech”, de modo que las firmas de cosmética den un paso más allá del producto en sí y ofrezcan todo un servicio al consumidor, que se traduzca en una mejor experiencia de compra a través de dispositivos y su uso en tratamientos de belleza en el hogar.

En un momento como el actual, “no es que el wellness haya venido para quedarse, sino que forma parte de nuestro estilo de vida”, asegura Begoña Sanjuán. Y en términos de sosteniblidad, todavía queda mucho por hacer, comentan los ponentes, pues el packaging requiere mucha ingeniería. Estefanía Yagüe pone el acento en el compromiso en toda la cadena de valor, como reafirma el propósito del Grupo L’Oréal para 2030 con “ L’Oréal for the Future ” y la aplicación de las 3 R en los envases. “La información y la transparencia son un valor en auge”, añade.

El mundo de la cosmética, cada vez más tecnológico

“El mundo de la cosmética va a ser cada vez más tecnológico”. Esta ha sido una de las principales conclusiones compartidas por los ponentes. En este sentido, Martín vislumbra una mayor colaboración entre las startups, que son nativamente digitales, y las grandes firmas de cosmética.

La perspectiva de Lantern para 2030 es que habrá un auge de productos antipolución, marcas antiaging y de protección solar”, anota Martín. A todo ello contribuirá la tecnología con la proliferación de dispositivos para monitorizar, por ejemplo, la calidad medioambiental. Y se aplicará un sistema circular, empleando los desechos de otras industrias, como la alimentaria, que ya se usa para la fabricación de productos de cuidado personal. Asimismo, se democratizará el precio de los ingredientes más naturales gracias a la industrialización de un proceso, todavía ahora, más artesanal.



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