Osborne ha celebrado su Junta General de Accionistas, en la que se han ratificado las cuentas correspondientes al ejercicio 2025, un ejercicio que cerró con unas ventas netas de 252,5 M€ (frente a 251 M en 2024), un ebitda de 35,4 M€ (ligeramente por debajo de los 37,6 M del año anterior) y un beneficio neto de 12,9 M€ (-20% en relación a 2024). Por último, Osborne redujo su deuda neta bancaria de 95,5 M€ a 92,4 M€.
Para el grupo, "estos resultados reflejan la resiliencia del modelo de negocio de Osborne, que ha logrado sostener las principales magnitudes financieras en un entorno especialmente complejo, caracterizado por la inestabilidad geopolítica, el deterioro del consumo y una creciente presión de los costes sobre los márgenes".
Apunta que los resultados en el mercado doméstico han sido más positivos que en el negocio internacional, que genera en torno al 30% de sus ventas y cuya facturación descendió un 2%, y achaca esta evolución "a factores exógenos, entre ellos la revalorización del euro frente al dólar y otras divisas -que ha tenido un impacto negativo estimado en 0,6 M€-, el incremento de los aranceles en determinados mercados y el impacto de la peste porcina africana, que limitó temporalmente la exportación de productos de Cinco Jotas a algunos destinos". De hecho, remarca que "descontando estos efectos, el negocio internacional mostró un comportamiento robusto, con una evolución positiva de la demanda en mercados y marcas clave".
En su análisis de la campaña 2025, Osborne pone sobre la mesa el desafiante contexto global, y la especial incidencia en su negocio de cuestiones como la caída estructural del consumo de alcohol, la contracción del consumo en hostelería, la revalorización del euro frente al dólar y al yuan, el incremento de los aranceles en EEUU y las subidas de costes de las materias primas, así como disrupciones puntuales como el brote localizado de peste porcina africana.
"A pesar de ello, la compañía ha logrado mantener el crecimiento de su negocio de ibéricos, reforzar la cuota de las marcas de bebidas espirituosas en mercados clave y limitar la caída de su negocio de vino -muy afectado por la tendencia global de menor consumo-", remarcan desde Osborne, que hace balance de sus principales líneas estratégicas y "ejes de transformación".
El primero de ellos es el refuerzo de las marcas e impulso a la innovación. En este sentido, la compañía ha continuado desarrollando su portafolio, con especial foco en el refuerzo de sus marcas estratégicas -'5J', 'Nordés', 'Veterano'- y en el impulso a sus innovaciones, como los nuevos loncheados '5J', 'Veterano RTD', 'Nordés 0,0' y 'Licores del Mono', entre otros.
El segundo pilar estratégico es la internacionalización, a través del refuerzo de la presencia en sus principales mercados, como Alemania, EEUU, Italia y China, "en los que se ha incrementado el sell-out a consumidores finales, ha ampliado su red de distribución y ha impulsado una diversificación geográfica que mostrará sus frutos en los próximos años".
Finalmente, Osborne pone el foco en la eficiencia operativa y digitalización; "durante 2025, Osborne ha acometido inversiones por valor de 12,8 M€ destinadas a mejorar la eficiencia industrial y la cadena de suministro, destacando proyectos en las plantas productivas de Jabugo, Riofrío, y Bodegas Montecillo. Complementariamente, la compañía ha reforzado su ecosistema digital –mejoras del modelo analítico, implantación IA, mejoras en ciberseguridad- y al impulso del negocio B2C -con un incremento del 17% de la facturación del canal e-commerce-".
Junto a estos tres ejes, Osborne esta impulsando su compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente, destacando el origen renovable del 100% del consumo eléctrico, los avances en materias de economía circular y reducción de residuos, y el mantenimiento de inversiones orientadas a la eficiencia energética. Asimismo, la compañía ha mantenido su apoyo a la Fundación Osborne, que ha reforzado su labor social mediante iniciativas como la Escuela Gastro.
En palabras de Sofía Osborne, presidente de la compañía: “2025 ha sido un año especialmente exigente, en el que hemos tenido que operar en un entorno de elevada incertidumbre. A pesar de ello, hemos logrado mantener nuestros resultados y la solidez de nuestro balance. Como empresa familiar con más de 250 años de historia, seguimos apostando por el largo plazo, reforzando nuestra capacidad de adaptación y apoyándonos en nuestros valores para afrontar el futuro con confianza".