Simon, grupo especializado en soluciones tecnológicas de iluminación, control de luz, conectividad y material eléctrico, presenta sus soluciones integrales para grandes proyectos durante la feria Integrated Systems Europe (ISE), poniendo el foco en el sector hotelero y en el alquiler residencial profesionalizado (Build to Rent).
“El reto ya no es solo incorporar tecnología a un edificio, sino conseguir que sea útil y operable a lo largo del tiempo”, señala Inma Ruiz, Chief Global Brand en Simon. “Nuestro foco está en acompañar a promotores, operadores y usuarios con soluciones que aporten valor a largo plazo y adapten los edificios para el futuro. El objetivo es que la experiencia de más de 100 años de Simon, combinada con la innovación de nuestra propuesta, contribuya a mejorar los espacios en el día a día, con menos complejidad, más control y más bienestar”.
En este marco, la nueva propuesta de valor de Simon se articula bajo la necesidad de crear entornos sostenibles y centrados en el bienestar, y se estructura en cinco ámbitos de actuación integrados, diseñados para cubrir todas las necesidades de habitabilidad y gestión de los espacios.
En el plano de la experiencia humana, la tecnología se pone al servicio de las personas, de manera que la luz —tanto funcional como creativa— y el clima se gestionan mediante interfaces avanzadas que permiten diseñar atmósferas emocionales y garantizar el máximo confort. A ello se suma la presencia, con sistemas de control de accesos que trascienden la simple regulación de ocupación para transmitir una sensación tangible de cuidado y seguridad en cada estancia.
Por otro lado, la estrategia de Simon aborda asimismo la eficiencia operativa y el compromiso medioambiental. La monitorización precisa de consumos de agua y energía asegura la sostenibilidad real del edificio, mientras que las soluciones de carga integran la electromovilidad y la conectividad en la propia estructura del edificio, ofreciendo una recarga inteligente y accesible.
El eje vertebrador de estas soluciones es Lola, la plataforma digital de Simon que evoluciona como un ecosistema abierto para el control y la monitorización de los espacios. Su interfaz centraliza la gestión ofreciendo una experiencia dual: por un lado, una operativa intuitiva y personalizada para el huésped o residente y, por otro, herramientas avanzadas de control para el gestor y mantenedor del activo.
“La evolución de Lola responde a una demanda muy clara del mercado: usar el dato para integrar y operar servicios de forma unificada, sencilla y escalable”, destaca Vicenç Salas, Busines Director de Global Partners “Lola actúa como un aliado digital que ayuda a usuarios y gestores a tomar mejores decisiones en tiempo real, optimizar recursos y ofrecer entornos más cómodos, personalizados y eficientes”.
Además, el alcance de LOLA se amplía ahora con nuevos proyectos piloto enfocados al bienestar y la eficiencia, cumpliendo con su misión de facilitar que las personas disfruten de sus espacios mediante una tecnología flexible que se adapta a necesidades cambiantes.
Simon presenta en esta edición de ISE es un piloto de gestión inteligente del agua integrado en Lola, desarrollado en el marco del proyecto hIhAigua junto a i2CAT, centro de investigación e innovación en tecnologías digitales, y Cetaqua, centro tecnológico especializado en la gestión sostenible del ciclo del agua. Una iniciativa que ha recibido el apoyo de la Unión Europea-NextGenerationEU a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia vehiculado al Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Catalunya.
La solución, diseñada específicamente para entornos residenciales de corta estancia con gestión centralizada, aprovecha la capacidad de Lola y algoritmos de inteligencia artificial para analizar patrones de consumo y detectar anomalías, como fugas, en tiempo real. De este modo, tanto gestores como usuarios disponen de información accionable, mientras que los residentes reciben informes personalizados sobre su huella hídrica y recomendaciones de ahorro.
El piloto se desplegará en 50 viviendas a finales de febrero, con el objetivo de reducir el consumo de agua en al menos 200 litros por vivienda al mes.