El consumo de cemento en España ha iniciado el año con un ligero descenso del -0,3%, que en valores absolutos supone un consumo de 1.098.852 toneladas, según se desprende de los datos publicados en la Estadística del Cemento por la patronal de Fabricantes de Cemento de España (Oficemen). Esta cifra se ha visto condicionada por la meteorología, ya que este enero se ha registrado como uno de los meses más lluviosos de los últimos 25 años.
Sin embargo, el cierre del ejercicio de 2025 ha supuesto un crecimiento del 11,3%. En valores absolutos, se han alcanzado los 16.575.230 t, lo que supone un incremento sobre 2024 de 1.676.403 t. La evolución durante el mes de diciembre de 2025 registró un aumento del 17,4%, lo que supuso un consumo de 1.367.352 t, superando en más de 200.000 t el dato del mismo mes de 2024.
“Es necesario poner en contexto el dato global de 2025 ya que el consumo de cemento en España continúa en niveles moderados, por debajo de los 20 millones de toneladas, una cifra más adecuada al tamaño de nuestra economía y a las necesidades acumuladas en materia de vivienda e infraestructuras”, señalan desde Oficemen.
Las exportaciones caen un 10% y las importaciones crecen casi un 39%
Las exportaciones cayeron un 10,1% en 2025, hasta los 4.485.687 t, lo que supone una pérdida de 504.156 t respecto al año anterior. En paralelo, las importaciones han crecido un 38,8% en el mismo período, hasta las 2.008.718 t, el dato más alto desde el año 2010. Este incremento se debe principalmente al fuerte crecimiento de la compra de clinker a países del arco Mediterráneo que no cuentan con una agenda de descarbonización equivalente a la de la Unión Europea. Finalmente, en el arranque de este año, en enero de 2026, las exportaciones han continuado cayendo un -11,4%, hasta las 277.487 t, lo que supone una pérdida de casi 36.000 t frente al mismo mes del pasado año.
“Detrás de este fuerte incremento de las importaciones hay un reflejo del ‘efecto acopio’, por la entrada en vigor definitiva, en el mes de enero, del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC) de la Unión Europea”, explican desde Oficemen, y añaden, “este instrumento es imprescindible para corregir el ‘dumping climático’ que sufrimos los productores europeos y evitar así la fuga de carbono que se está produciendo y se ha acelerado estos últimos años. Para que este mecanismo de nivelación de las condiciones de competencia sea realmente efectivo y justo, debería garantizar también derechos de emisión gratuitos para evitar la pérdida continuada de las exportaciones a países fuera de la UE”.