La rehabilitación de infraestructuras hidráulicas exige soluciones capaces de responder a condiciones especialmente complejas: presencia de humedad, exposición continua al agua, degradación del hormigón, corrosión de armaduras y ventanas de ejecución muy limitadas. Este ha sido el contexto de actuación en el Canal del Júcar, una obra desarrollada en diferentes fases y en la que se han empleado sistemas de reparación, protección e impermeabilización de Grupo Puma.
La intervención comenzó en 2019 con una primera fase centrada en una reparación parcial por el exterior del canal. Debido a la disponibilidad limitada de fondos, esta actuación inicial tuvo un alcance reducido y finalizó ese mismo año. Posteriormente, la obra quedó paralizada hasta la aprobación de un nuevo proyecto, que dio lugar a una segunda fase de mayor envergadura.
La segunda fase se inició en 2023 y contemplaba ya una actuación más completa, tanto por el exterior como por el interior de la infraestructura. Uno de los principales condicionantes de la obra ha sido la propia naturaleza del canal, ya que los trabajos solo podían realizarse aproximadamente entre los meses de octubre y marzo. Fuera de ese periodo, por necesidades de riego y abastecimiento de agua potable, el canal debe volver a llenarse, lo que limita de forma significativa los plazos disponibles para la ejecución.
En octubre de 2024 se retomaron los trabajos, pero la DANA que afectó a Valencia el 29 de octubre obligó a paralizar la obra como consecuencia de las inundaciones. La actividad se reanudó a finales de enero de 2025 y se prolongó hasta mediados de marzo. Posteriormente, entre octubre y noviembre de 2025, se inició una nueva campaña de trabajos en el interior del canal, que finalizó a finales de marzo de 2026.
El sistema empleado ha seguido los criterios establecidos por la normativa europea UNE-EN 1504 para la reparación y protección de estructuras de hormigón. El procedimiento comenzó con el picado de las zonas afectadas por patologías, llegando incluso por detrás de las armaduras cuando el estado del soporte así lo requería.
Una vez saneadas las zonas deterioradas, se procedió a la limpieza del óxido presente en las barras de acero y a su posterior pasivación mediante Impalrest EP. Esta fase resulta fundamental para proteger las armaduras y preparar adecuadamente el soporte antes de la reposición de los volúmenes eliminados.
Como acción preventiva frente a la corrosión, se aplicó Inhibidor CX 2020, un inhibidor destinado a contribuir a la paralización de los procesos corrosivos en la estructura. Posteriormente, los volúmenes retirados durante el saneado se repusieron con Morcemrest RF 35, mortero de reparación estructural R3.
Tras la reparación del hormigón, se ejecutó un sistema de protección adaptado a las distintas zonas de la infraestructura. En el exterior del canal se aplicó Morcemrest Anticarbonatación, pintura anticarbonatación destinada a proteger la estructura frente a la penetración de CO₂ y otros agentes externos que pueden favorecer la degradación del hormigón armado.
En el interior del canal, donde la exposición al agua es directa y constante durante los periodos de servicio, se empleó Morcem Dry SF Plus, membrana cementosa impermeabilizante destinada a reforzar la estanqueidad y la durabilidad de la intervención.
Además, la obra incorporó soluciones específicas para el sellado e impermeabilización de juntas de dilatación, mediante el uso combinado de Pumalastic PU, banda elástica de PVC y adhesivo Carbotec. Para el anclaje de armaduras de refuerzo se utilizaron tacos químicos Pumafix TQV, completando así un sistema integral de reparación, protección y refuerzo de la infraestructura.