El grupo siderúrgico Celsa, encabezado por Compañía Española de Laminación, ha aprobado una inversión de 32 M€ para poner en marcha una nueva línea de laminación de aceros especiales en su fábrica de A Laracha (Galicia), explotada por su filial Celsa Atlantic.
La firma anunció este desembolso durante la presentación de los resultados económicos del primer semestre de 2026, llevada a cabo el pasado martes, en la que destacó que el plan de creación de valor puesto en marcha por los fondos acreedores propietarios de Celsa desde septiembre de 2023 se ha consolidado como la principal palanca de mejora de la rentabilidad del grupo. Esta hoja de ruta se ha apoyado en una inversión de 109 M€ financiada mediante ampliaciones de capital suscritas por los accionistas.
Celsa registró en el ejercicio 2025 el mayor volumen de inversión de su historia reciente, tras desembolsar un total de 183 M€ (un 60% más que en 2024) en diferentes proyectos repartidos por sus plantas españolas orientados a reforzar su competitividad y capacidades industriales. Además, durante la primera mitad de este año ha realizado inversiones adicionales por valor de 67 M€ que se suman a la aprobación del mencionado desembolso para la nueva línea de A Laracha. Uno de los proyectos más destacados ha sido la puesta en marcha de un nuevo centro de producción de ferralla en Miranda de Ebro (Burgos), con capacidad inicial para procesar 8.000 toneladas anuales.
Durante la última presentación de resultados, el grupo Celsa confirmó por otra parte que ha comenzado a estudiar el proceso para que el grupo de acreedores liderado por el estadounidense Strategic Value Partners (SVP) y el británico Attestor desinvierta en la compañía.
El presidente de la acerera, Rafael Villaseca, indicó que el proceso de desinversión comenzaba pero, de momento, no había un calendario sobre la mesa ni prisas, siendo la intención la venta del 100% del grupo catalán o, de manera alternativa, su colocación parcial en bolsa. Los fondos dueños de la firma toman este camino después de intentar, sin éxito, la entrada de un socio industrial español para hacerse con un 20% del capital. Una operación para la que se anunció un acuerdo con Criteria que finalmente no fructificó.
El ejercicio 2025 marcó para Celsa una fase clave de transición y saneamiento de su balance. En diciembre de dicho año, el conglomerado completó la refinanciación integral de su deuda, que incluyó la emisión de bonos verdes por 1.200 M€ en dos tramos, una nueva línea de crédito de 200 M€, y una aportación de 800 M€ por parte de los accionistas. La deuda neta del grupo ha caído de 3.689 M€ en noviembre de 2023 a 1.145 M€ en diciembre de 2025.
Celsa cerró el último año completo con una facturación de 3.347 M€, un Ebitda de 396 M€ (un 44% superior al de 2024), un resultado de explotación positivo de 156 M€ (+142%) y fondos propios netos que alcanzaron los 322 M€ (un 83% superiores a los de 2024). Aunque el resultado neto consolidado de 2025 siguió registrando pérdidas de 143 M€, supuso una mejora del 49% al reducirse los números rojos del año anterior a la mitad. Pero el verdadero punto de inflexión hacia la rentabilidad ha llegado en el primer semestre de 2026, cuando el grupo siderúrgico ha obtenido una cifra de negocio de 1.786 M€, un beneficio neto de 50,7 M€ y un Ebitda semestral de 288 M€ (elevando el Ebitda acumulado de los últimos doce meses a 461 M€).
Por lo que respecta a su filial Celsa Atlantic, ésta cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 195,65 M€ (frente a 202,70 M€ en 2024), pérdidas de 35,62 M€ (frente a beneficios de 4,28 M€ el año anterior), y una plantilla media de 225 personas.