Luis del Rivero había comenzado una carrera de desinversión en la compañía que sitúa su actual participación en el 7%, desde el 12,7% que controlaba a través de Rimafor y Actividades Inmobiliarias Agrícolas, sus brazos inversores en la constructora. Su despedida llega tras haber firmado en disconformidad el informe económico del grupo correspondiente al pasado ejercicio, pese a haber percibido honorarios por servicios hasta su destitución por valor de 2,03 M€. Además, el ex-presidente reclama a Sacyr una indemnización por ser cesado como presidente el 20 de octubre de 2011, que está siendo estudiada en estos momentos por la compañía.