El grupo papelero Miquel y Costas & Miquel (MCM) ha presupuestado una inversión de 130 M€ en el trienio 2027 a 2029 para diversas actuaciones en instalaciones, sostenibilidad y digitalización. El plan se desarrollará alrededor de cuatro áreas clave: la mayor partida, 47 M€, se destinará a mejoras tecnológicas y en el proceso productivo, a desarrollar en sus centros de Besòs (Barcelona) y Tortosa (Tarragona); 33 M€ irán a capex de mantenimiento e infraestructuras; 30 M€ tendrán como destino la puesta en marcha de dos plantas de biomasa, además de otras actuaciones relacionadas con la sostenibilidad; y los últimos 20 M€ presupuestados se dirigirán a la robotización de la planta de Capellades y a otras actuaciones en automatización, digitalización e IA.
Este plan inversor supera en 10 M€ al anterior plan trianual, cifrado en 120 M€ y concluido en este 2026, una de cuyas últimas actuaciones ha sido la finalización, esta misma primavera, de las obras en su centro de Capellades, un edifico que duplica la superficie fabril. Se ha diseñado en dos plantas, "con una técnica que elimina la necesidad de pilares en su interior, generando espacios diáfanos que aportan flexibilidad para adaptar los layouts a las necesidades de cada proceso productivo".
Las instalaciones incluyen "un almacén automático de gran compactación, capaz de gestionar distintos tipos de palets y dar servicio tanto a materia prima como a producto acabado, optimizando el espacio y garantizando un aprovisionamiento ágil, preciso y continuo a producción".Este proyecto, desarrollado por la constructora Archs, se ha ejecutado sin interrumpir la actividad productiva del centro barcelonés.
El anuncio del plan de inversiones de MCM se ha producido en el contexto de la celebración de su junta general de accionistas, durante la cual se ha aprobado una reducción de capital, mediante la amortización de acciones en autocartera, y una posterior ampliación del mismo en 15 M€ con cargo a reservas de libre disposición.
También la junta de accionistas ha sido el escenario en que se ha renovado en el cargo de presidente a Jordi Mercader, quien descartaba por el momento operaciones de compra a corto plazo y remarcaba su confianza en incrementar "a doble dígito bajo” sus resultados en el ejercicio en curso, tras cerrar 2025 con una caída del beneficio neto del 7,7%, hasta los 45,1 M€ (si bien sus ventas se incrementaron ese mismo año en un 1,5%, gasta los 313,84 M).
De momento, las cifras referidas al primer trimestre de 2026 mantienen caída en beneficios (-22,5% con respecto al mismo periodo del año anterior, hasta los 10 M€) y en facturación (-15,6%, hasta los 78,6 M€), fruto principalmente de la cambiante política arancelaria de Estados Unidos y la debilidad del dólar estadounidense frente al euro, la volatilidad de la demanda en el comercio internacional, derivada de los conflictos geopolíticos y, en resumen, de la inestabilidad y elevado nivel de incertidumbre geopolítica y macroeconómica.