Aimplas, Instituto Tecnológico del Plástico, ha presentado su Memoria de Sostenibilidad 2025. El centro tecnológico ha cerrado el año con unos ingresos de 26,7 M€, más de 3.500 empresas clientes, 900 empresas asociadas y una cifra histórica de 1.029 M de valor generado para la sociedad, según el cálculo de su Retorno Social de la Inversión (SROI).
Del impacto total generado, 601 M corresponden a contribuciones a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 420 M al impulso de la economía circular.
Otro de los hitos de 2025 ha sido la elaboración de su primera matriz de doble materialidad, desarrollada con la participación de todos sus grupos de interés. Este análisis, alineado con los nuevos estándares europeos de sostenibilidad, ha permitido identificar como prioridades estratégicas cuestiones como la ética, el buen gobierno y la gestión de riesgos, la innovación con impacto, el posicionamiento en el mercado, la experiencia del cliente y la sostenibilidad económica, la digitalización y ciberseguridad y la sostenibilidad ambiental.
La sostenibilidad ambiental ha sido precisamente otro de los grandes ejes de actuación durante el ejercicio. Aimplas ha renovado la inscripción de su huella de carbono en el registro del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y ha obtenido nuevamente el sello Calculo-Reduzco-COmpenso, tras reducir sus emisiones un 37 % respecto a la media de los tres años anteriores y compensar el 100 % de su huella de carbono.
Como parte de esta estrategia, el centro tecnológico impulsó la creación de su primer Bosque Aimplas en Villargordo del Cabriel. Cerca de un centenar de personas de la organización y sus familias participaron en la plantación de 500 árboles autóctonos sobre una superficie de 1,5 has, una actuación con capacidad para absorber aproximadamente 30 toneladas de CO₂ y contribuir a la recuperación de la biodiversidad local.
La organización ha reforzado además otras iniciativas de gestión ambiental, entre ellas el consumo exclusivo de electricidad renovable con garantía de origen, la reducción del consumo energético pese al incremento de actividad, la valorización del 100 % de los residuos no peligrosos generados y la reducción de los peligrosos.