La cooperativa catalana Suara, especialista en gestión de servicios para mayores y otros colectivos desfavorecidos ha dado a conocer en su asamblea anual, las principales cifras de 2025, ejercicio que cerró con unos ingresos totales de 162,2 M€, un 7,6% superiores a los 150,6 M de 2024. La entidad volvió a cerrar con un excedente de 2,43 M, que destinará mayoritariamente al desarrollo de su actividad, especialmente a sus proyectos de digitalización para la mejora de sus servicios. Suara suma ya 1.882 socios, buena parte de ellos integrantes de su plantilla, que alcanzaba los 5.867 trabajadores en sus distintas áreas, que atendieron a 167.253 personas, un 12% más que en el año precedente, en sus 345 proyectos y programas desarrollados (+22%). La entidad dispone de un fondo de maniobra de 29 M (25 M en 2024) y estima su valor social en 440 M€, un 10% por encima del ejercicio anterior y sus fondos propios alcanzaban los 39,5 M (35 M€ en 2024).
La entidad opera en 24 comarcas de Cataluña, donde desarrolla el grueso de su actividad, si bien en los últimos años ha incorporado algunos servicios en otras comunidades, como Asturias, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Galicia, Madrid y Navarra, además de su servicio de atención domiciliaria en Chile.
Para Tomàs Llompart, codirector general de Suara, "estos resultados ratifican una vez más que es factible ser sostenibles económicamente poniendo los valores sociales y las personas en el centro, en lugar de los dividendos".
Un año más, la innovación absorbió una parte muy importante de los recursos de Suara, que a través de la tecnología y la innovación social pretende seguir transformando el modelo de atención, "para dar respuestasa los retos de la sociedad, como el envejecimiento, la atención a la infancia, la salud mental o las situaciones de violencia". Entre otros proyectos, en el ámbito de mayores, en 2025 se desplegó el proyecto CasaITV con más de 270 participantes y 3.000 horas de actividades para combatir la soledad no deseada; el proyecto Hogares Conectados, que incorpora soluciones tecnológicas en el hogar para favorecer la seguridad y la permanencia en el entorno habitual.
En este sentido, la codirectora general de la entidad, Laura Peracaula, apuntaba que en Suara "tenemos la convicción de que seguir incorporando innovación y tecnología en la atención a las personas es clave para ofrecer una atención de calidad de manera sostenible para las familias, la administtración y las profesionales".
La entidad continúa potenciando su Social Digital Lab, principal herramienta de la innovación disruptiva con la que Suara desarrollaba más de 40 proyectos y pilotos en 2025, siempre para mejorar los servicios de atención en el presente y el futuro de la atención. El laboratorio de innovación social sigue aportando herramientas de mejora por ejemplo en el acompañamiento con tecnologías como la robótica, los sensores, la realidad virtual e inmersiva y la inteligencia artificial.
De cara a 2026, Suara ha seguido desarrollando proyectos de transformación y ha apostado por poner la innovación al servicio de otros territorios, para reducir las brechas territoriales y extender el acceso a la tecnología más allá de las zonas urbanas. En este marco se inscribe la reciente puesta en marcha del Social Digital Lab Terres de L'Ebre, que se suma a los que Suara ya impulsa en Poniente y en Girona.
En el ámbito de mayores, Suara gestiona una docena de contratos de atención domiciliaria, con más de 18.000 usuarios atendidos anualmente y opera en el ámbito de teleasistencia en UTE con la asociación madrileña Asispa, con la gestiona el contrato del Ayuntamiento de Barcelona (más de 80.000 usuarios).
Asimismo, mantiene su porfolio de centros geriátricos, con cinco residencias y 330 camas (en Barcelona capital, Manresa, Santa Coloma de Gramenet, Esponella y Sant Joan les Fonts) y nueve complejos de viviendas con servicios, que gestiona para el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, que suman 422 apartamentos y más de 900 plazas. Por último, Suara sigue ampliando su red de atención diurna, que suma una decena de centros públicos, a los que ha sumado recientemente la gestión del centro de Llança (Girona), mientras sigue haciéndose cargo del centro de día privado de El Prat de Llobregat (Barcelona), propiedad de la Cooperativa Obrera de Viviendas.