La conservera gallega Hijos de Carlos Albo cierra su planta de Asturias, donde realizaba la producción de platos preparados, y se concentrará en conservas y en la venta de pescado desde su sede central, en Vigo. Esta decisión se encuadra en el plan estratégico diseñado para el futuro de la compañía donde se aboga, entre otros, por la integración de recursos para ganar en competitividad y eficiencia.
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