El consumidor no sabe a qué velocidad funciona una picadora, pero con su próxima compra puede estar decidiendo si está bien integrada en el proceso de producción del plato preparado que se ha llevado a casa. Conectar esos dos mundos es el objetivo del proyecto de innovación abierta que Familia Martínez desarrolla junto a Sensesbit, con la participación de Kemsight Solutions. El reto consiste en convertir las percepciones sensoriales y los estudios de consumidores en instrucciones útiles para el proceso de producción. El valor diferencial no reside únicamente en medir qué producto gusta más, sino en relacionar esa respuesta con los parámetros concretos de fabricación que determinan atributos como el sabor, la textura o la apariencia.
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