Aniceto Zaragoza y Jaime Ruiz de Haro, director general y presidente de Oficemen
La industria cementera española apenas verá crecer un 1% su volumen de producción y consumo este año, según han explicado en rueda de prensa Jaime Ruiz de Haro, presidente, y Aniceto Zaragoza, director general , respectivamente, de la Agrupación de Fabricantes de Cemento de España (Oficemen). A pesar de que el sector se mueve en unos niveles de consumo calificados de "ridículos" por Zaragoza y "de los años sesenta" por Ruiz de Haro, la tendencia a la baja de la obra civil y el repunte de la vivienda auguran un año muy plano para el sector . Las exportaciones, que ha venido configurando un segundo mercado con un nivel de 9,7 Mt en 2016 (+5,6%), tampoco supondrán ningún impulso, porque la competitividad de las cementeras españolas en los mercados exteriores ha tocado ya techo.
Nuestro país cerró 2016 con un consumo de cemento de 11,1 Mt, lo que supone un descenso del 3,1 % sobre el año anterior, mientras el pasado diciembre arrojaba un consumo de 804.372 t, que suponían una bajada del 2,8% sobre el mismo mes de 2015. Entre los dos últimos años, la obra civil ha pasado de representar el 64% del consumo del sector al 55%, la vivienda registró una oscilación del 16% al 24% y la edificación no residencial apenas se movió del 20% al 21% . Según Ruiz de Haro, "el nivel de consumo de cemento sostenible en España debería estar en unos 25 Mt anuales, unas cifras similares a los países de nuetro entorno y en la media de los últimos cincuenta años". Para Zaragoza, "España está en el puesto 23º dentro del ranking mundial de infraestructuras, tras la bajada de los últimos años, y destina sólo el 1% de su Producto Interior Bruto (PIB) a este capítulo, frente al 3% del mismo invertido por países de nuestro entorno".
El mercado exterior tampoco compensará la parálisis interna, porque la competitividad de la industria cementera española ha venido reduciéndose durante los últimos cinco años , lastrada por el aumento de la factura eléctrica, que representan entre un 25% y un 30% de los costes de producción. Durante la crisis, la industria cementera, controlada por un puñado de multinacionales y que se encuentra al 30% de su capacidad instalada, ha perdido ya tejido industrial, al pasar de 39 fábricas en 2007 a 33 plantas operativas actualmente y reducir a la mitad sus hornos de producción de clinker en funcionamiento. Ante esta situación, Oficemen demanda una mayor inversión en infraestructuras, no sólo de comunicaciones sino también dotacionales (vivienda pública, sanidad y educación), cuya demanda social está en niveles del 60% de la población según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).