La industria europea, y por extensión la española, se encuentra ante una coyuntura en la que tiene que decidir qué posición quiere ocupar en el mundo. Aunque la transición hacia la automatización y digitalización de las factorías se ha estado llevando a cabo a distintos ritmos en función de las necesidades de cada sector, los avances tecnológicos parece que pueden acortar el margen que queda para adaptarse al nuevo modelo productivo y no perder competitividad.La irrupción de la Inteligencia Artificial representar un factor acelerante que no puede ser ignorado. Aunque en muchos ámbitos aún no se visibiliza cuál es el retorno real de una inversión en este campo, la velocidad a la que está evolucionando este avance y el interés económico que ha generado invitan a pensar que esperar para apuntarse al cambio puede tener un efecto fatal a nivel de competitividad. A eso se suma una creciente preocupación por la ciberseguridad, donde podría haber un auténtico terremoto si las empresas no optan por proteger sus sistemas con las nuevas herramientas antes de que sean los ciberdelincuentes los que las adopten.Como en años anteriores, el informe hace un resumen de los acontecimientos empresariales y las novedades que se han dado en los últimos doce meses dentro de lo que se conoce como industria 4.0, con especial atención también a los avances en robótica, con actores del tamaño de Universal Robots, Kuka, ABB, Omron, Fanuc o Yaskawa.