La crisis que golpea al sector del reciclado plástico europeo ha llegado a nuestro país pero afortunadamentecon mucha menos virulencia. El rango de precios en el que se han movido los polímeros vírgenes en las últimas tres campañas ha significado un freno a una evolución hasta ahora exitosa. A eso ha acompañado la falta de una apuesta más decidida a nivel europeo que fuerce a muchas industrias a incorporar a sus procesos materiales de segunda generación. Pero si algo ha quedado claro con la enésima crisis geopolítica que aún estamos viviendo con el conflicto de Irán es que Europa necesita autonomía estratégica en muchos ámbitos, y el de las materias primas es uno de ellos. Impulsar la industria del reciclado no es solo una forma de ayudar al medio ambiente sino también el camino para que el Viejo Continente reduzca sus niveles de dependencia de economías agresivas en lo político. Mientras tanto el sector intentan mantenerse en lo más alto con inversiones y operaciones de compraventa que buscan ampliar capacidades, pero también mejorar las calidades para competir de tú a tú con el plástico de primera generación.