La cadena de suministro del mercado de la alimentación ha sido recientemente un tema de actualidad. Con el escándalo de la carne de caballo ha surgido una oleada de interés por un ámbito que hasta ahora no había suscitado mucha atención. Cada vez hay más personas cuestionándose qué es lo que contienen los productos que están comprando en su tienda habitual; cada parte del entramado alimentario está siendo objeto de un estudio pormenorizado para analizar dónde se pueden hacer mejoras.
El comercio minorista tiene siempre como objetivo ofrecer a sus clientes el mejor valor en los productos alimenticios para aventajar a sus competidores, pero la presión económica se ha traducido en márgenes más pequeños en la cadena de suministro. La cuestión que el escándalo de la carne de caballo ha puesto de relieve es la falta de trazabilidad a lo largo de toda la cadena de suministro, lo que significa que los consumidores no son conscientes de lo que están comprando. Tras los recientes acontecimientos, existe la preocupación de investigaciones más rigurosas pudieran descubrir la existencia de otros procesos negligentes provocando nuevos escándalos, en lugar de ofrecer una solución rentable.
La trazabilidad en las cadenas de suministro en Europa puede conseguirse llevando a cabo análisis más rigurosos de nuestra producción de alimentos. Sin embargo, estos análisis no deben realizarse de forma aislada únicamente sobre los alimentos. La complejidad de la cadena incluye el envasado, y tanto los consumidores como la industria deberían poder confiar plenamente y por igual tanto en la cadena de suministro de envasado, como en la producción en sí misma.
La confianza está relacionada con muchos factores, pero en lo más alto de la lista de la cadena de suministro del envasado se encuentra la trazabilidad. Ésta elimina cualquier duda sobre el uso de envases de plástico, gracias a un enfoque científico junto a una amplia experiencia en el sector. Algunos fabricantes de envases plásticos están utilizando laboratorios de análisis de alta tecnología, lo que les permite garantizar la calidad de los envases que salen de sus instalaciones..
Este enfoque no sólo facilita la trazabilidad, sino que puede mejorar directamente el producto mismo. Por ejemplo, la introducción de nuevas tecnologías, tales como el envasado antimicrobiano ponen de manifiesto el potencial que tienen los laboratorios de análisis y control.
El valor de esta innovación sería incalculable en la cadena de suministro del mercado de la alimentación, ya que los problemas que sufrido recientemente el sector podrían ser erradicados. Un ejemplo reciente tuvo lugar en el Reino Unido: Campylobacter, la bacteria encontrada en la carne de pollo fresca, en la carne roja, en el agua no tratada y en la leche no pasteurizada, fue uno de los problemas que salpicó al sistema de alimentación de ese país. Esta bacteria en particular contamina a los que entran en contacto con ella y fue directamente responsable de más de 371.000 casos de intoxicación alimentaria en 2009, con un resultado de 88 muertes en Inglaterra y Gales.
Dado que la seguridad de los consumidores debe ser la primera preocupación en el conjunto de las cadenas de suministro, cualquier tipo de control que ofrezca soluciones innovadoras a problemas tan obvios necesita ser evaluado en profundidad.
Guillermo Gonzalo, responsable de ventas de Sharpak en España, una empresa de termoconformado con laboratorio propio en el Reino Unido, señala que es importante ofrecer un producto seguro en el que el consumidor pueda confiar plenamente. Nuestro laboratorio proporciona un entorno en el que nuestro innovador envasado de plástico es objeto de mejoras continuas, eliminando cualquier duda en la cadena de suministro. Esto se consigue combinando nuestra gran experiencia en el sector con una estrategia científica para controlar la calidad”.
El laboratorio de Sharpak es también responsable de la recepción de las materias primas necesarias para la fabricación de los envases de plástico. Este proceso está escrupulosamente controlado para garantizar la calidad antes de que los materiales se integren en el proceso de fabricación. Gonzalo explica la importancia del control al que se someten estos materiales para garantizar no sólo la más alta calidad, sino también la integridad del proceso completo de la cadena de suministro alimentario. "Queremos que nuestros clientes, y por extensión los clientes de éstos, tengan confianza en la procedencia de nuestros productos. El protocolo de las pruebas de laboratorio que llevamos a cabo es la clave para ello.
Sharpak en Yate recibe "varios cientos" de envíos de materia prima al año y cada uno de ellos es controlado a fondo y testado, antes de que se les permita descargar a los camiones de reparto y entrar en las instalaciones. Si el plástico que se entrega no cumple con los estándares requeridos, es rechazado. Gonzalo prosigue: “Rechazando los materiales que no cumplen con los requisitos, estamos mejorando la calidad de la cadena de suministro de los envases”
"Si admitimos plástico que no cumple con la normativa vigente, es probable que las repercusiones no se conozcan hasta que el producto esté en los lineales, lo que puede convertirse en un problema muy costoso en términos tanto económicos a corto plazo, como de reputación a largo plazo. "Nuestros controles están orientados a garantizar que la calidad de los envases en los lineales sea todo lo alta que debe ser, dando a nuestros clientes confianza y tranquilidad en nuestro producto".
Este tipo de laboratorio desarrolla una labor vital en la cadena de suministro del envasado, no solo garantizando la calidad de los productos que pasan a través del mismo, sino también ayudando a que los envases plásticos distribuidos a través de la cadena de suministro evolucionen para satisfacer las necesidades de los consumidores.
No hay que olvidar la cuestión del coste, pero independientemente de esto, los controles que garantizan el aumento de la confianza del consumidor en la cadena de suministro es algo que debe ser tenido en consideración. Con multinacionales como Tesco advirtiendo que el precio de la carne probablemente se incrementará para permitir análisis en la carne almacenada a un coste de 2 millones de libras, las empresas pueden ser reticentes a llevar a cabo los cambios y los fuertes costes que conlleva la implantación de las instalaciones necesarias para el control.
Sin embargo, con los resultados de laboratorio que Sharpak ya ha obtenido y los problemas a los que se enfrenta actualmente la cadena de suministro, ¿cómo se puede poner precio a la tranquilidad de los consumidores?
La industria del envasado ha sido testigo de grandes mejoras, que no siempre se han dado a conocer como merecían. A lo largo de los años, el sector de envases de plástico ha dado grandes pasos en la innovación de productos, la eficiencia en la cadena de suministro, el reciclaje y la garantía de una buena relación calidad-precio. Además de todo esto, el principal objetivo para Sharpak es asegurar la trazabilidad de nuestro elemento en la cadena de suministro, proporcionando tranquilidad en el suministro, algo que es especialmente importante, hoy en día, en el sector de la alimentación.
Tanto si se utilizan este tipo de laboratorios en todo el sector de la alimentación, como si se encuentra una solución alternativa, es evidente que no hay un "remedio exprés". El control de los productos de alimentación y los materiales asociados en las cadenas de suministro es vital para asegurar que la industria siga evolucionando, así como para que los consumidores confíen en los productos que compran.