Plastics Europe ha publicado su informe bienal “The Circular Economy for Plastics: A European analysis”, un estudio que proporciona los datos y perspectivas más recientes (2024) sobre la transición hacia un ecosistema circular de los plásticos en Europa, incluyendo tendencias en la producción, transformación, consumo y comercio internacional de plásticos circulares, así como datos sobre la gestión de residuos.
La conclusión clave del informe es que el ritmo de transición de Europa se ha ralentizado drásticamente en medio de una creciente competencia mundial. El crecimiento anual de la producción circular en Europa ha disminuido bruscamente, pasando del 13,6% en 2022 a tan solo el 1,2% en 2024, resultando en 8,7 Mt en producción circular (o el 15,8% de la producción total europea). En cambio, el crecimiento anual de la producción mundial de plásticos circulares se ha acelerado del 5% al 7,7%. Para completar, la demanda europea de plásticos circulares también está perdiendo fuerza, cayendo del 16,2% de crecimiento anual en 2022 al 4% en 2024.
Los nuevos datos de comercio exterior también ponen de manifiesto la importante dependencia de cadenas de valor externas para la transición del ecosistema europeo: el 19 % de la demanda de plásticos circulares por parte de los transformadores se cubrió mediante importaciones, y el 12,4 % de los residuos recogidos en Europa se reciclan en otras zonas del mundo. La dependencia exterior de Europa es aún mayor respecto a los plásticos de origen fósil, ya que un 25% de la demanda de los transformadores se cubrió con importaciones extracomunitarias.
Rob Ingram, presidente de Plastics Europe y CEO de Ineos Olefins & Polymers Europe, ha indicado: "Es profundamente preocupante que, justo cuando Europa debería acelerar la transición hacia una economía circular, veamos una brusca desaceleración. Como resultado de los altos precios de la energía y de las materias primas, los costes de emisiones y la falta de comercio justo, los productores europeos de plásticos están operando en clave de supervivencia. Nuestra cadena de valor no puede realizar las inversiones necesarias en circularidad; en cambio, estamos presenciando la descarbonización de Europa a través de la desindustrialización. A menos que se revierta esta tendencia tan dañina, Europa no podrá cumplir sus ambiciones climáticas."
Europa sigue manteniendo la mayor cuota de plásticos circulares (15,8%) en relación con su mix total de producción. Sin embargo, su liderazgo continuo en este ámbito está más ligado a un fuerte descenso en la producción de plásticos de origen fósil, que cayó un 8,3% hasta 43,3 Mt entre 2022 y 2024.
En declaraciones de Virginia Janssens, directora general de Plastics Europe: "Si seguimos exportando valiosos residuos clasificados e importando materiales reciclados, socavamos tanto nuestra base industrial como nuestras ambiciones climáticas. Debemos crear el caso de negocio para los plásticos circulares en Europa, haciendo que sea económicamente atractivo conservar y reciclar nuestros residuos plásticos. Una legislación favorable y adecuada para este propósito es un factor clave para ello".
"La crisis del Golfo ha vuelto a evidenciar la elevada exposición de Europa a shocks asociados a los recursos fósiles, y puesto de manifiesto que una economía circular europea de los plásticos fuerte no es opcional, sino una necesidad innegociable. Los residuos plásticos son un activo valioso que da a Europa la oportunidad de ser un continente rico en recursos. Es hora de retomar las riendas de nuestra economía circular, empezando por mantener y utilizar recursos estratégicos en Europa."
Aunque la tasa de reciclaje ha mejorado hasta el 29,6%, la magnitud y complejidad de la tarea que tienen ante sí los responsables políticos y el ecosistema europeo de los plásticos no pueden subestimarse. Más del 70% de los residuos plásticos recogidos en Europa se siguieron mandando a incineración (16,0 Mt, 48,9%) y vertedero (7,0 Mt, 21,5%) en 2024.
La pérdida de competitividad europea también afecta a la transición circular del ecosistema español de los plásticos. Los datos para nuestro país también revelan una desaceleración en el crecimiento de la producción de plásticos circulares (pasando de un +12.8% anual entre 2018 y 2022 a tan solo un +7.2% anual entre 2022 y 2024) y un frenazo en seco en el uso de plásticos circulares que pasa de tener un crecimiento anual del +35% entre 2018 y 2022 y a una evolución nula entre 2022 y 2024. Una situación que se ve agravada por el aumento constatado por todo el sector de importaciones con contenido reciclado declarado no verificable en el producto final.
El estancamiento en el uso de plásticos circulares, también se traduce en un retroceso en la tasa de contenido en reciclado en nuevos productos (21.4% en 2024 frente a 22.3% en 2022), si bien ésta se mantiene muy por encima de la media europea (15.8%).
En cuanto a la gestión de residuos, el informe confirma el liderazgo de nuestro país en índices de reciclaje. Con una tasa de reciclaje del 42.5% para todos los residuos plásticos, España encabeza el ranking europeo, por encima de Bélgica, Países Bajos y Alemania, y notablemente por encima de la media de la UE27+3 (29,6%).
Sin embargo, este dato positivo contrasta con la histórica asignatura pendiente de España que limita el avance real en circularidad: el depósito en vertedero. A pesar del impuesto sobre el depósito de residuos en vertedero, que entró en vigor en 1 de enero de 2023, las cifras revelan que más del 35% de los residuos plásticos siguen acabando en vertedero, una tasa muy por encima de la media europea (21.5%). En un contexto de creciente dependencia exterior de recursos estratégicos, urge articular un marco que fomente el máximo aprovechamiento de unos valiosos recursos locales.
A pesar de que la Comisión Europea haya reconocido la importancia estratégica del sector de la producción de plásticos en la Ley de Aceleración Industrial, los marcos regulatorios actuales de la UE carecen de las señales de mercado, la escala y la rapidez necesarias para revertir las tendencias actuales.
Urge actuar a nivel europeo y nacional para restaurar la competitividad de la industria y desbloquear las inversiones en plásticos circulares a gran escala. Esto pasa por abordar la crisis de costes energéticos y de emisiones en Europa; garantizar un comercio justo y unas condiciones de competencia equitativas y, a la vez, fomentar una fuerte demanda de plásticos circulares mediante medidas ambiciosas de atracción de mercado, desbloqueando el poder económico de un mercado único armonizado.
"La transición hacia una economía circular de plásticos debe convertirse en una prioridad máxima para Europa. La Ley de Economía Circular debe impulsar realmente el cambio y hacer que la circularidad sea una oportunidad de negocio atractiva en Europa. Sin una acción urgente, corremos el riesgo de perder los beneficios de nuestra propia transición circular, y otras regiones capturarán en su lugar su valor industrial y económico. La circularidad no es solo un objetivo medioambiental, es un objetivo industrial", ha señalado Janssens.
"Europa alberga a muchos de los productores de materias primas plásticas más innovadores y visionarios del mundo y ha sido pionera en la transición hacia un ecosistema circular de los plásticos. Con el apoyo adecuado, podemos crear un sistema circular próspero que respalde a la próxima generación de la industria en Europa y garantice su resiliencia y seguridad económica”, ha añadido.