La naviera Baleària ha cerrado el ejercicio 2025 con una facturación de 801 M€, lo que supone un incremento del 16% respecto al pasado curso. Además, su ebitda ha subido un 29%, hasta los 170 M, y el beneficio se ha disparado un 152% más, alcanzando los 63 M€. El presidente del grupo, Adolfo Tudor, ha calificado el resultado de "histórico", añadiendo la notoria influencia que han tenido los tráficos con el norte de África, es decir, Argelia y Marruecos, en estos incrementos, además de la consolidación de líneas de Valencia, Barcelona y Baleares. Por su parte, la flota se compone ahora de 43 buques, incluidos los auxiliares, 36 en propiedad y otros tres en fase de construcción; mientras que la plantilla asciende hasta los 3.100 empleados.
Asimismo, el pasivo actual sería de 650 M€ y podría verse incrementado con la adquisición de Armas, operación que el dirigente ha destacado por la importancia que tendrá en la que es su asignatura pendiente, es decir, los tráficos con Canarias. Tudor ha advertido que un retraso excesivo (a causa de la investigación que está siendo llevada a cabo por la Cnmc) podría provocar "daños irreparables" con unas consecuencias económicas de gran impacto para el grupo.
El presidente del sello ha asegurado que se encuentran en conversaciones constantes con la Cnmc mientras se mantienen pacientes a la espera. Criticando la tardanza de la Administración y alertando de que "cada minuto que pasa el servicio que presta Armas es de peor calidad", insistía. La compra elevará por encima de los 1.000 M€ la deuda de la compañía, aunque Utor ha querido calmar las aguas indicando que será un pasivo sostenible por la entrada de ingresos que aportaráy el valor de los activos adquiridos.
Otra de las novedades del acto ha sido la confirmación por parte de Tudor de una propuesta presentada por la naviera a la Autoridad Portuaria para abrir una nueva terminal de ferries en las instalaciones de Valencia en las que opera. Esta operación supondría un desembolso de unos 30 M€.