Caminar juntos en beneficio del consumidor

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Caminar juntos en beneficio del consumidor

A lo largo de los últimos 25 años, la distribución alimentaria en España ha logrado posicionarse entre las más eficientes económica y socialmente de nuestro entorno. Los procesos innovadores que le han llevado a esta situación son variados y se sustentan en el desarrollo de una estructura empresarial moderna con características propias en nuestro país. El crecimiento del tamaño de las compañías, el desarrollo del asociacionismo en fórmulas como las centrales de compra, el diseño de las tiendas y surtidos cada vez más eficientes y la profesionalización han creado las condiciones económicas que han sentado las bases de un crecimiento sostenido y sostenible. Éste se ha basado, además, en el incremento de la inversión en innovación y en la incorporación de la tecnología a los procesos de gestión. Es importante subrayar que todas estas características se han extendido a lo largo de una red heterogénea donde conviven -y compiten- compañías internacionales, nacionales, regionales, franquicias y cooperativas. La variedad de empresas y formatos es un signo de identidad de nuestra distribución, y el gran impulso de la competitividad al servicio del consumidor.

Porque, en esta breve descripción de lo que es nuestro modelo de distribución, el consumidor es la pieza fundamental. De hecho, un gran cambio de paradigma en la evolución del retail de alimentación en España ha sido el conocimiento profundo y especializado del consumidor y del producto que se comercializa. El tendero ha sido, tradicionalmente -y sigue siendo-, la persona que tiene el contacto directo con los clientes. Es él quien escucha sus deseos, sus necesidades y también sus quejas; quien sabe cuáles son las horas y los días que más se compra; quien detecta los cambios en el consumo cuando hace frío o calor o cuando llegan la Navidad o las vacaciones de verano...

Los avances tecnológicos implantados a lo largo de los últimos cinco lustros han permitido elevar ese conocimiento a un altísimo grado de precisión y amplitud que permite comprender las expectativas del consumidor. Además, y no menos relevante, los sistemas modernos de información permiten compartir este conocimiento con toda la cadena agroalimentaria. Los mejores modelos son siempre los colaborativos, por ello productores, industria y distribución pueden ahora caminar juntos en beneficio del consumidor.

Este conocimiento, lejos de unificar y empobrecer la oferta de alimentación, lo que permite a las empresas de distribución es configurar un surtido adaptado a las características propias de sus clientes. La competencia entra aquí en juego para, desde la diferenciación, ofrecer un abanico de opciones que dan al consumidor la posibilidad de elegir. El hecho de que, con solo cruzar la calle, el cliente pueda optar fácilmente entre dos o tres supermercados donde hacer la compra, es la muestra empírica de lo que es nuestro modelo de distribución. Y también un gran reto: el de elegir entre los aproximadamente 800.000 productos disponibles, el máximo de 20.000 que caben en los lineales y que son los que el consumidor está buscando.

Por supuesto, la aspiración de cada empresa de supermercados es ser la elegida para llenar el carro de la compra completo y todas se esfuerzan cada día por ofrecer la mejor variedad y calidad a precios competitivos. La realidad es que la oferta es tan amplia y cercana que cada consumidor, más allá de su enseña favorita, encuentra en unas y otras un motivo diferente de inspiración, un producto preferido o un servicio especial. La conclusión, por tanto, es que el consumidor busca variedad, cercanía, calidad y precios competitivos. La distribución tiene la enorme responsabilidad de escuchar y de responder a las necesidades de los clientes y, además, de ejercer de hilo de transmisión de esta realidad continuamente cambiante hacia el resto de la cadena.

(*) ASEDAS es la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, que reúne al 75,4% de la distribución alimentaria en España. Sus asociados suman más de 344.000 trabajadores, 19.400 establecimientos de distribución minorista, 619 de distribución mayorista y más de 11 millones de metros cuadrados de superficie comercial de alimentación y gran consumo.