Buen número de gestores, sobre todo en el ámbito geriátrico, siguen apostando por la gestión directa del servicio de restauración de pacientes en sus centros. Sus principales motivaciones no residen tanto en buscar un posible ahorro de costes (algunos consideran que se evita un gasto añadido por el margen comercial del restaurador y el pago del IVA correspondiente), como en mantener el control total del servicio (entendiendo que es un aspecto más de la gestión de un centro, no un añadido) y, sobre todo, la sensación de flexibilidad y cercanía de ofrecer directamente el servicio. Frente a ello, los especialistas en restauración destacan como ventajas en la contratación de estos servicios:
Posibilidad del gestor de centrarse en su labor principal , liberándose de los problemas de gestionar el servicio (conflictos con el personal, picos y valles de trabajo, compra de materia prima, mantenimiento de instalaciones...).
Exención de responsabilidad en materia de seguridad alimentaria. Disminución del riesgo.
Conocimiento y Especialización del restaurador en la prestación de este servicio , con trabajadores formados específicamente en el diseño de dietas adecuadas; en la elaboración y conservación de la comida; e incluso en la adquisición de la materia prima.
Posibilidad de acotar los costes , optimizarlos y, en muchos casos reducirlos hasta en un 25%, dependiendo de los centros. Mejor control del gasto por paciente y reducción del coste fijo.
Acceso a la Innovación (medios materiales y técnicas que optimizan los procesos y garantizan la seguridad).
Aprovechamiento de sinergias .