Alimarket: BWW afronta ya su sexta edición, que se celebrará del 2 al 4 de febrero de 2026, con el recinto Montjüic de Fira de Barcelona como escenario. ¿Cuáles son las principales novedades que trae consigo? ¿Qué ha cambiado desde aquella primera convocatoria?
Céline Pérez: BWW ha experimentado un éxito rotundo, aumentando en solo cinco ediciones celebradas el número de expositores y la superficie en un 90%. Hemos pasado en un tiempo récord de ser una feria prometedora a ser la referencia nacional para el vino español, uniendo cultura, negocio, experiencia y la diversidad de más de 85 Denominaciones de Origen.
La edición de 2026 será clave, marcada por la adaptación estratégica al nuevo escenario geopolítico global y la respuesta a las tendencias emergentes de consumo. El evento contará de nuevo con un amplio programa de actividades, conferencias, mesas redondas y catas para desvelar las principales tendencias del sector, guiadas por los mejores enólogos y prestigiosos expertos nacionales e internacionales.
En este sentido, uno de los mayores atractivos de la próxima edición es la participación, por primera vez en este evento, de la crítica de vinos británica y columnista del Financial Times Jancis Robinson, considerada como la más influyente del mundo en la actualidad. Robinson, periodista y editora de varios libros relacionados con el vino, dirigirá la cata ‘Tradición e Innovación: Del Pasado al Presente’. Otra relevante novedad de esta edición es la primera celebración de una jornada dedicada a la creciente tendencia de los vinos y bebidas No/Low alcohol (sin o con bajo contenido alcohólico).
A.: ¿Qué previsiones hay para esta edición 2026, cuáles son los objetivos que se manejan?
C.P.: Podemos afirmar que hemos superado nuevamente nuestros objetivos. Estamos preparando el escenario para una nueva edición récord con la participación de más de 1.300 bodegas. El 95% de las bodegas que participaron en la última edición han confirmado su presencia de nuevo, incluyendo por ejemplo Araex, Codorníu, Familia Torres, González Byass, Grupo Freixenet, Grupo Osborne, Juvé & Camps, Matarromera y Vallformosa, además de la asociación Grandes Pagos de España. Más allá del gran atractivo que genera el salón de por sí, con la participación prevista de unos 26.000 visitantes profesionales, en cada edición se destina una parte importante del presupuesto a garantizar la asistencia de perfiles clave de demanda.
A.: ¿Cuál es la segmentación de stands por zonas geográficas y denominaciones de origen? ¿Se han animado bodegas o menciones que hasta ahora no estaban presentes en esta feria?
C.P.: BWW es un ejercicio de integración total de la diversidad vinícola española. Nuestra mayor fortaleza reside en nuestra representatividad y nuestro claro enfoque en el vino español de calidad. No aspiramos a ser la feria más grande del sector, sino la más representativa. Nuestro objetivo es integrar la gran diversidad de la industria vinícola nacional ofreciendo diferentes modelos de participación que se adapten a las necesidades tanto de grandes marcas como de bodegas más pequeñas y familiares. La parte de BWW Lands agrupará nuevamente a las bodegas por denominaciones de origen y bajo el paraguas de las CCAA. Mientras el sector de BWW Brands acogerá a las bodegas que desean apostar por un modelo de diseño libre.
Nuestras cifras hablan por sí solas. Los resultados están probados, son medibles y están consolidados. No vendemos promesas, tenemos pruebas. Como el hecho de que, desde nuestra creación todas las Comunidades Autónomas españolas han depositado su confianza en Barcelona Wine Week, y la participación de prácticamente todas ellas ha crecido edición tras edición. Regiones como Castilla y León, Cataluña, Castilla-La Mancha y La Rioja volverán a ser las comunidades con mayor representación en 2026 y la apuesta de Andalucía será más importante que en la edición anterior. De manera general integramos constantemente nuevas tendencias y microhistorias, lo que trae consigo nuevos e interesantes productos a la feria.
A.: ¿Qué servicios ofrece BWW a aquellas bodegas que quieran exponer en la feria? ¿Cómo asegura que su participación sea útil y exitosa?
C.P.: Nuestra principal palanca es el negocio. Aseguramos que la participación de las bodegas sea útil y exitosa garantizando que los expositores puedan reunirse directamente con los tomadores de decisiones que más importan. Somos la única feria de vino español de calidad que ha sido creada con y para el sector. En este sentido, y desde su creación, BWW es un ejercicio de co-creación con las principales instituciones y asociaciones del sector: el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el ICEX, la Federación Española del Vino, la Conferencia de Consejos Reguladores y el apoyo de la interprofesional sectorial, la OIVE.
También mantenemos un dialogo continuo con el sector, a través de roadshows que nos permiten recibir de primera mano las necesidades de las bodegas y escuchar profesionales locales. La respuesta internacional confirma el atractivo creciente del vino español y de la feria. Para 2026, estimamos que se celebrarán más de 13.500 reuniones de negocios durante los tres días de la feria, reforzando nuestro leitmotiv de negocio e internacionalización.
A.: En esta ocasión, el claim de la feria es ‘El factor humano, un legado a preservar’, como homenaje a las generaciones de viticultores y enólogos de renombre en nuestro país. ¿Por qué se ha elegido este hilo temático? ¿Cómo se puede afrontar desde el sector del vino los problemas de la ausencia de relevo generacional y el abandono de las zonas rurales?
C.P.: Nuestro eje temático para esta edición es el legado histórico y familiar del vino español, dando voz a prestigiosas sagas bodegueras como Torres, Viña Tondonia, Vega Sicilia, Gramona, Artadi y José Pariente. Aunque el clima, el suelo y la variedad de uva puedan, o no, ofrecer condiciones ideales, es la intervención humana la que define el resultado final, a través de prácticas tanto en la viticultura como en la enología. El tema técnico de BWW26 busca rendir homenaje a generaciones de viticultores y enólogos que, a lo largo del tiempo, han dedicado su vida a cuidar la tierra y a la elaboración meticulosa de cada botella. Debatirán sobre cómo el cambio generacional aporta nuevas mentalidades a la elaboración del vino y presentaremos algunas de las mejores sagas del vino español y bodegas familiares multigeneracionales. Este énfasis en el elemento humano, las generaciones de viticultores y enólogos, es una diferencia clave, destacando su trabajo como esencial para la calidad del vino, junto con los factores tradicionales de suelo y clima.
A.: Otro tema candente tiene que ver con la situación internacional de aranceles en Estados Unidos, subida de impuestos a bebidas alcohólicas en Reino Unido e incluso a movimientos restrictivos relativos al etiquetado en diferentes países. ¿Cómo se traducen estas cuestiones en un espacio como el de la feria?
C.P.: La compleja situación internacional no pasa desapercibida. Son cuestiones que nos recuerdan que el sector del vino español se enfrenta a desafíos significativos en la esfera global. Debemos defender el libre comercio con EEUU pero también estar atentos al acuerdo de Mercosur. En BWW, estas preocupaciones se traducen directamente en nuestro enfoque estratégico. En este contexto de incertidumbre en los mercados internacionales tradicionales, hemos realizado un esfuerzo significativo por diversificar y ampliar el origen geográfico de los compradores e importadores invitados. El programa Hosted Buyers contará con una presencia reforzada de profesionales de nuevos mercados estratégicos de alto potencial, complementando a los compradores de países europeos y norteamericanos. El objetivo es facilitar a las bodegas expositoras la apertura de nuevas vías comerciales y mitigar la dependencia de mercados únicos, impulsando el acceso a regiones con un creciente interés por el vino español de calidad. Esta diversificación subraya el compromiso de BWW por ser una plataforma comercial resiliente y con visión de futuro para el sector vinícola español. Ante las presiones fiscales y los movimientos restrictivos, la clave es aumentar el valor percibido del vino español. La feria es el escenario para que España cuente mejor su historia a nivel internacional, destacando el giro hacia la premiumización.
A.: Uno de los retos del vino español es su conceptualización y valorización en los mercados internacionales. ¿De qué forma contribuye la feria a este objetivo?
C.P.: Actuando como una plataforma estratégica de referencia para la proyección internacional del vino español. Su elevada representatividad, que agrupa al 35% de las bodegas españolas y a más de 85 DO, garantiza una presencia sólida y cualificada del sector, permitiendo mostrar de forma centralizada la diversidad, la calidad y el alto nivel de la oferta vinícola nacional. Este posicionamiento facilita a los importadores internacionales una comprensión clara y estructurada del potencial del vino español.
Asimismo, la feria desempeña un papel clave en la atracción de compradores estratégicos, consolidándose como un espacio directo para la conceptualización y la comercialización de vinos de alto valor. Gracias al acompañamiento de BWW, el vino español ha evolucionado en la percepción de los mercados internacionales, pasando de ser una alternativa a consolidarse como una categoría imprescindible para los importadores de referencia. Finalmente, a través de su programa de actividades y contenidos, la feria articula una narrativa coherente y consistente que refuerza el posicionamiento del vino español como una propuesta de valor diferenciada y competitiva en los principales mercados internacionales.
A.: Precisamente, uno de los puntos fuertes de BWW, desde su primera edición, es su concepción como espacio de negocio y networking, con un ambicioso programa de compradores nacionales e internacionales. ¿Cuántos se esperan en esta edición y de qué tipo? ¿Qué países están más representados?
C.P.: Para 2026 hemos invitado a casi 1.000 compradores nacionales procedentes de la gran distribución, el comercio minorista especializado, la restauración y los hoteles, los principales canales de comercialización de vino en España. A ellos se unirán más de 800 compradores internacionales procedentes de mercados estratégicos para las exportaciones como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Suiza, China y mercados en expansión como el Sudeste Asiático y Mercosur.
A.: Durante la celebración de BWW26 se presentará el estudio sobre “Hábitos de consumo en el sector del vino”, un exhaustivo análisis realizado por Alimarket en base a un trabajo de campo encargado a la consultora IO Investigación. ¿Puede adelantarnos alguna de las conclusiones que plantea este estudio?
C.P.: Este exhaustivo análisis, realizado por la Revista Alimarket Gran Consumo, ahonda en las tendencias actuales del consumidor de vino español. Este informe, basado en 1.500 entrevistas a la población española de 18 a 65 años residente en España, que ha consumido vino embotellado en los últimos 6 meses, ofrecerá una radiografía detallada del mercado. Identificará los nuevos comportamientos de compra, las preferencias enológicas más destacadas, los factores que influyen en las decisiones de consumo y la evolución de los diferentes canales de distribución.
El estudio también examinará el impacto de aspectos como la sostenibilidad, la digitalización y la creciente presencia de público joven en la cultura del vino, aportando datos clave para comprender los retos y oportunidades a los que se enfrenta el sector en los próximos años.
A.: En esta misma edición de la feria, Alimarket presenta el primer organigrama TOP 100 Alimarket VINOS, donde se incluye información esencial de todos los operadores vinícolas de referencia en nuestro país. ¿Cómo valora que las cien primeras compañías vinícolas facturen ya cerca de los 5.000 M€?
C.P.: Es un dato que demuestra la fortaleza económica y la madurez de nuestro sector. Es una señal clara de la capacidad de concentración, de negocio y de generación de valor que tiene el vino español. Subraya la importancia de la unidad de acción que se necesita para competir en el mercado internacional, equiparándonos en impacto económico a países como Francia e Italia.
A.: Una de las principales novedades de esta BWW26 es la celebración de una jornada dedicada a la creciente tendencia del vino No/Low alcohol (sin o con bajo contenido alcohólico). ¿Cómo se va a tratar esta tendencia, qué actuaciones están previstas?
C.P.: Estamos en constante evolución y una gran novedad este año es la introducción de una jornada dedicada a la tendencia en rápido crecimiento de los vinos y bebidas No/Low alcohol (sin o con bajo contenido alcohólico). El programa de esta primera jornada, diseñado por la Federación Española del Vino, se estructurará en torno a varias ponencias que analizarán el potencial de crecimiento, los desafíos técnicos de la producción y el perfil del nuevo consumidor que está optando por un estilo de vida más saludable sin sacrificar el sabor y una experiencia prémium. También habrá catas, incluyendo una cata a ciegas de vinos con corrección alcohólica y otra de ocho vinos No/Low alcohol en conjunto con el Concours Mondial de Bruxelles. Con esta iniciativa, Barcelona Wine Week se anticipa a los cambios en los hábitos de las nuevas generaciones de consumidores, ofreciendo un espacio de negocio y networking para un segmento que está redefiniendo el futuro de la industria.
A.: ¿Qué otras tendencias se verán plasmadas en la feria?
C.P.: La oferta de esta edición reflejará el impulso de las categorías en crecimiento como los vinos blancos, rosados y espumosos y se completará con un análisis de las principales macrotendencias que están configurando la evolución de la industria vitivinícola en un contexto global cada vez más complejo. Abordamos el entorno geopolítico con una ponencia del ICEX centrada en las alternativas al mercado estadounidense y la presentación de la segunda edición de los Wines from Spain Awards, que se convocarán en 2026 como una herramienta para que las bodegas refuercen su visibilidad y accedan a oportunidades en mercados estratégicos, como Estados Unidos, Reino Unido, Suiza o Alemania.
Junto a ello se analizará el impacto de la tecnología y en particular el papel de la Inteligencia Artificial aplicada al sector del vino, así como la evolución de la prescripción y la comunicación desde los modelos tradicionales de recomendación hasta la creciente influencia de plataformas digitales como Instagram, sin dejar de lado la experiencia del cliente entendida como un eje estratégico que integra el “customer journey”, la coherencia entre canales y la personalización para transformar momentos de consumo cotidianos en vivencias memorables que fomenten la fidelización y conviertan a los propios consumidores en prescriptores de marcas y experiencias. Todo ello con una mirada específica hacia los nuevos códigos necesarios para conectar con el público joven a partir de datos de mercado de Alimarket, que ponen de relieve el peso creciente de atributos como la sostenibilidad y el packaging en sus decisiones de compra. La próxima edición también contará con la participación de nueve Masters of Wine, entre ellos Lenka Sedlackova, Almudena Alberca y Jonas Tofterup; y enólogos de gran renombre, como Oriol Lliberia y Richard Sanz, entre otros.
A.: La feria apuesta por un amplio programa de actividades, ¿cuáles destacaría?
C.P.: Hay varias visitas obligadas este año, pero si tengo que destacar alguna sería la cata de Jancis Robinson, que ofrecerá un recorrido por algunos de los vinos que han marcado tendencia durante las últimas décadas, centrándose en las personas que hay detrás de cada botella. Una reflexión sobre cómo el factor humano aporta identidad y carácter, demostrando que el terroir sin cultura acaba dejando de ser terroir. También recomiendo encarecidamente asistir a las sesiones y masterclasses centradas en el legado de las familias vinícolas españolas. Escuchar relatos de primera mano de generaciones de bodegueros de familias como Torres, Vega Sicilia y Viña Tondonia proporciona una perspectiva esencial sobre cómo el elemento humano impulsa la calidad y la innovación. Además, quiero destacar la jornada ‘No/Low Alcohol’ y la fascinante cata ‘12+1 mitos de Jerez’ de Ramón Francàs, ya que representan la vanguardia y la rica historia de nuestra industria.
A.: Otro de los temas a tratar en el contexto de la feria, como ha comentado, es el de las herramientas digitales y la IA al servicio del vino. ¿Puede considerarse una urgencia la digitalización del sector?
C.P.: Sí, debe considerarse una urgencia estratégica. En BWW26 abordaremos la digitalización no solo para las ventas, sino como una herramienta esencial para la visibilidad y el conocimiento del mercado. El sector necesita aprovechar herramientas digitales y la IA para mejorar su posicionamiento y refinar las estrategias comerciales. Las herramientas digitales son las que permiten al sector del vino trabajar de forma más eficiente y competitiva en un entorno lleno de retos. La Inteligencia Artificial que permite la digitalización de procesos desde el viñedo hasta la comercialización es una nueva aliada para abordar una verdadera transformación del sector. La emergencia climática, los nuevos desafíos comerciales, la complejidad de nuevos procesos logísticos, requieren de nuevas soluciones. Países competidores tienen ventaja en la comunicación y en la construcción de marcas colectivas, y la digitalización es el camino para acortar esa distancia.
A.: En el último Informe Alimarket sobre el sector del Vino se analizan retos y oportunidades de las bodegas españolas. ¿Cuáles son, desde su punto de vista, los principales en un lado y otro de la balanza?
C.P.: El ambiente es de afrontar desafíos significativos mientras se aprovechan proactivamente las oportunidades. Como he dicho antes, el sector del vino está lidiando con problemas como el cambio climático, las enfermedades de la vid, el aumento de costes, los aranceles y una preocupante caída del consumo.
Sin embargo, también existen claras oportunidades, y estamos trabajando para ponerlas de manifiesto en BWW. La estrategia del sector puede sintetizarse en las tres “D” que orientan su desarrollo futuro, comenzando por la Diversificación, mediante la apertura a nuevos mercados más allá de los tradicionales, con especial foco en Canadá, Japón y los países del Mercosur; seguida de la Diferenciación, que pasa por reforzar el posicionamiento del vino español a través de la “premiumización”, la consolidación de estilos más frescos y el protagonismo creciente de blancos rosados y espumosos, así como la puesta en valor de microhistorias de vinos de autor y productores artesanales. Y finalmente la Digitalización como herramienta clave para mejorar la visibilidad el conocimiento del mercado y la relación con los consumidores más allá del ámbito estrictamente comercial.
La ventaja del vino español es clara: tenemos una diversidad y calidad envidiables. Pero para competir al más alto nivel, se necesita algo más: debemos mejorar el posicionamiento, invertir en comunicación y refinar las estrategias comerciales. Países como Francia o Italia tienen una ventaja sobre nosotros en estos aspectos. Han logrado construir marcas colectivas potentes, y lo han hecho con unidad de acción y respaldo institucional. Ese es el camino a seguir: colaborar, unirnos y apostar por una visión compartida.