La etapa actual en el sector de pescado y marisco congelado estaba marcada por una clara apuesta por la rentabilidad. Los operadores han situado este ratio en el centro de sus decisiones estratégicas, lo que se ha traducido en inversiones contenidas y en una cierta rigidez y conservadurismo. Todo se mide al milímetro, más si cabe ante un panorama geopolítico y económico complicado e incierto. Esta rigidez se venía manteniendo desde 2024 y hasta mediados del pasado año. Sin embargo, igual que el agua siempre busca una salida, las empresas, tanto españolas como foráneas, buscan crecer y eso pasa por diversificar, afrontar nuevas mercados o rastrear operaciones de compra sinérgicas. Así, lo que parecía un mercado plano, finalmente se ha transformado en una montaña rusa de operaciones.
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