La Comisión Europea ha publicado su primer informe sobre los resultados alcanzados en 2022 sobre recolección de envases tras la aplicación de la Directiva sobre plásticos de un solo uso (SUP), un texto que está disponible en inglés al final de este artículo. Dicho informe está basado en las declaraciones que han presentado los distintos Estados, aunque no son comparables al 100% ya que se han empleado distintas metodologías y la calidad de la información recopilada difiere entre unos casos y otros.
De acuerdo a los mismos, en 2022 diez países ya habían alcanzado el objetivo fijado relativo a la recogida selectiva de botellas de plástico de PET de un solo uso, que en 2025 debía de ser un 77%. Estos países han sido Estonia, Polonia, Finlandia, Alemania, Dinamarca, Suecia, Lituania, Croacia, Eslovaquia y Bélgica. Seis de ellos, Estonia, Polonia, Finlandia, Alemania, Dinamarca y Suecia, ya han alcanzado también el objetivo más ambicioso del 90% fijado para 2029. España se encuentra en las últimas posiciones, en el puesto 24 de los 29 países analizados (el informe recoge datos de naciones como Noruega o Islandia, que no forman parte de la UE) con un 39,52% de recogida selectiva, solo por delante de Grecia, Bulgaria, Malta, Hungría y Eslovenia (país este último del que no se disponen datos).
En el conjunto de los Estados miembro, la tasa de recogida de botellas de PET de un solo uso se situó en el 71%. El informe también destaca que 10 de los 12 países europeos con las tasas de recogida más altas ya habían adoptado sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR) en el momento de la encuesta.
En términos de volumen, en 2022 se comercializaron en Europa 2,54 Mt de botellas, 524.000 t de envases desechables de plástico para alimentos (aproximadamente 1,6 kg per cápita) y 152.037 t de vasos desechables para bebidas (aproximadamente 0,5 kg per cápita), además de 22.900 t de aparejos de pesca que contenían plástico, de los cuales aproximadamente un tercio se recogió como residuo.
El informe servirá de referencia para medir el cumplimiento por parte de los Estados miembros de los objetivos vinculantes fijados para 2025 y 2029 en materia de recogida selectiva de botellas de plástico para bebidas, así como de los aún por definir para el consumo de envases y vasos desechables de plástico para alimentos y bebidas.