El sector de aceite de oliva ha recobrado prácticamente la normalidad, en términos de producción, demanda y precios. La cotización media cayó un 46%, según los datos de Poolred, y las retribuciones fueron más o menos óptimas para los distintos eslabones en la última campaña. En las tiendas españolas, el pvp disminuyó un 37% y las compras se incrementaron un 22-27%, conforme a NIQ y Circana. El grupo Acesur ha liderado el proceso de defensa de las marcas de los envasadores, de modo que la cuota de las MDD ha quedado por debajo el 50%. Mientras, Deoleo ha refinanciado su deuda, recortado su apalancamiento y desplegado una estrategia para aumentar el ebitda en 32 M€ hasta 2028 y alcanzar así la rentabilidad propia de una multinacional alimentaria. En cuanto a la operativa exterior, el conjunto de los comercializadores han visto amortiguados los efectos del arancel estadounidense y, este año, podrán incrementar sus compras en Túnez, país convertido en segundo elaborador mundial. Dcoop prepara la operación para llegar al 100% de Pompeian y, también en EE. UU., el grupo Acesur ha completado su proyecto con cultivo de aceituna. Estas y otras compañías, como Iberecológica, Urzante, Jaencoop y Oleosandúa, participan en una nueva oleada inversora en sus instalaciones y olivares. Son estrategias para sumar capacidad y valor en un ramo que está dando nuevos pasos para defender su imagen y precios y va a contar, de entrada, con una herramienta de autocontrol y otra de retirada obligatoria. Además, los operadores han iniciado la senda para mitigar la variabilidad de la producción con programas de verticalización. De momento, la extensión del cultivo hacia otras zonas ha motivado nuevos proyectos industriales en Dcoop, el grupo De Prado, Sol de Badajoz, etc.