El sector de la conserva y semiconserva de pescado y marisco se mantiene fuerte en un contexto tensionado por la incertidumbre geopolítica, un problema que se añade a los desafíos estructurales del sector, que incluyen la volatilidad de la materia prima, los cambios en los hábitos de consumo y la falta de relevo generacional. Esto obliga al sector a reinventarse de forma continua con la búsqueda de nuevos nichos de mercado y la formulación de innovadoras propuestas con las que llegar a más públicos. También a la inversión continua para ganar competitividad. Para el curso 2025-2026, la industria ha estimado una inversión de más de 100 M€ para avanzar en la modernización de sus instalaciones y ganar en eficiencia.Sin datos oficiales para el conjunto de 2025, la industria espera mantener el tipo en volumen y un ligero crecimiento en valor, con un nuevo incremento de las exportaciones. Pese a la inestabilidad del tablero comercial mundial, la conserva vendió un 3% más fuera de España entre enero y octubre. Para 2026, sin embargo, la incertidumbre será la nota predominante y la evolución dependerá tanto de la geopolítica como de otras cuestiones más estructurales como la falta de materia prima. En el punto de mira, la sardina, una especie muy trabajada en España y cuyo abastecimiento se complica por la nueva política proteccionista de Marruecos. Los problemas con las capturas de pescados y mariscos están detrás del incremento que están registrando las importaciones de conservas. En los primeros diez meses del año han crecido más de un 16%. En cuanto a las exportaciones, la industria busca nuevos mercados hacia los que redirigir su producción, para salvar la creciente competencia en Europa. Asia está en el punto de mira y se mantiene como destino relevante EEUU, cuya política arancelaria, si bien se está dejando notar, no está afectando de forma muy decisiva.En el terreno doméstico, el consumo creció un 3,2% en el interanual a noviembre, con el atún liderando la subida, aunque el comportamiento más relevante fue el de las almejas, los chipirones, las sardinillas y los mejillones, especies muy vinculadas al aperitivo, uno de los nichos con mayor potencial para la industria. En cuanto a los túnidos, ponerlos en valor es el próximo reto del sector. El precio sigue siendo el principal driver de consumo de conserva, un argumento que los operadores quieren relegar apostando por el origen, la calidad, la singularidad de la receta o la conveniencia en formatos.El presente informe analiza en profundidad estas cuestiones, así como la estructura actual del sector conservero en términos empresariales, donde Frinsa se consolida como la primera operadora por delante de Grupo Jealsa, Nauterra, IG Montes, Bolton Food, Gil Comes o Albo. Estas compañías encabezan el ranking sectorial, que incluye información económica y de volúmenes de las principales 65 compañías del sector, incluyendo sus cifras de exportación. El análisis ofrece datos de consumo en el mercado interno, totales y por categorías y por marcas, un exhaustivo desglose de las importaciones y exportaciones de conservas, por categorías y países de origen y destino, y una relación de las principales inversiones de la industria conservera y la evolución del precio de los túnidos en el último año.