La Asociación Española de Platos Preparados (Asefapre) ha hecho públicos datos relativos al consumo de croquetas, un producto versátil que celebra su día este 16 de enero. Según datos de esta organización, en los últimos tres años, los hogares españoles aumentaron el consumo de croquetas congeladas un 3,6 %1. Solo en 2024 su volumen de ventas llegó a las 13.210.127 t, una cifra que confirma que este clásico sigue conquistando paladares.
“La croqueta representa, como pocos productos, la unión entre tradición, aprovechamiento y sabor. Su consumo se incrementa año tras año no solamente porque es una elaboración que gusta a toda la familia, sino también porque la industria ha sabido adaptarla a los nuevos hábitos de consumo, modernizándola, pero sin perder esa esencia casera que tanto valoramos”, señala Álvaro Aguilar, secretario general de Asefapre.
Curiosamente, aunque hoy la consideramos parte del ADN de la cocina española, este plato tiene raíces francesas. Su nombre procede de ‘croquer’, que significa “crujir”, y las primeras referencias documentadas aparecen en el siglo XVIII, ligadas a la alta cocina francesa, como fórmula para reaprovechar sobras de carne y pescado. La oferta disponible abarca desde las recetas más clásicas como jamón o pollo, hasta propuestas más gourmet que incorporan arroz negro con alioli, chipirones en su tinta, calabaza con parmesano o cochinillo con manzana. A ello se suman las especialidades de pescado (bacalao, merluza o gambas), elaboraciones con leche fresca y aquellas adaptadas a distintos perfiles de consumidor, bien sean veganas como sin gluten o sin lactosa, permitiendo así que cualquiera pueda disfrutar de este manjar crujiente y delicioso.
En línea con todo este desarrollo, como ha venido contando Alimarket en su Informe sobre Soluciones Congeladas, que publica en la revista de junio, el despegue y notoriedad de compañías especializada en este producto ha sido notable en los últimos años.