El futuro del vino a debate en la presentación de la sexta edición de la Barcelona Wine Week

La presentación en Madrid, el pasado 19 de enero, de la sexta edición del salón de vinos Barcelona Wine Week, que se celebrará del 2 al 4 de febrero de 2026 en Fira de Barcelona, tuvo como colofón la celebración de una mesa redonda con actores de primer nivel en el sector vitivinícola.

En concreto, estuvo protagonizada por María Naranjo, directora de la Industria Alimentaria de ICEX; José Luis Benítez, director general de la FEV (Federación Española del Vino); Fernando Ezquerro, presidente de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE); Cristina Forner, presidenta del grupo de Bodegas Marqués de Cáceres; David Palacios, presidente de la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV); y con Antonio Martínez, jefe del área de Envase y Bebidas de Publicaciones Alimarket, como moderador.

La conversación se organizó en torno a tres bloques temáticos de actualidad, como son Mercados Internacionales, el Paquete Vino y Consumo, Salud y Nuevas Tendencias.

“EE.UU. no es un mercado sustituible”

El primero de los bloques, relativo a la internacionalización, comenzó abordando el reciente anuncio del Acuerdo UE-Mercosur, que permitirá eliminar numerosas barreras arancelarias y no arancelarias, así como mejorar el acceso a mercados como Brasil, que aglutina cerca de 220 M de habitantes de los 270 M que conforman el área Mercosur. El Ministerio de Agricultura estima que las exportaciones europeas se beneficiarán de un ahorro de unos 4.000 M€ anuales y de la generación de un mercado global de 720 M de consumidores. Se trata, pues, de un acuerdo histórico, que deberá ser ratificado aún por el Parlamento Europeo, pero ¿en qué forma afectará al sector vinícola español?

Para María Naranjo, es sin duda una buena noticia, pero con matices: Brasil, que es el principal mercado de Mercosur, apenas ocupa el puesto 26 en las exportaciones vinícolas de nuestro país, con el resto de países (Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia) muy por debajo de este porcentaje. Además, la eliminación de aranceles con estos países se realizará de forma gradual, por lo que su impacto, principalmente en una primera etapa, será muy limitado. Con todo ello, apunta Naranjo, no puede considerarse una solución ante las complicaciones que se están viviendo en relación al mercado estadounidense, que sí es clave para las exportaciones de vino español. “Sí pienso que la apertura de mercados es importante, pero desde luego Estados Unidos no es un mercado sustituible, es demasiado potente”.

Cristina Forner está totalmente de acuerdo con esta aseveración. A pesar de que EEUU se enfrenta a un escenario de bajada del consumo de vino, primero por la incertidumbre y después por la imposición de aranceles del 15% a los productos europeos, lo cierto es que se trata de un mercado insustituible en el que hace falta seguir invirtiendo para no perder cuota. Y ello a pesar de las amenazas de nuevos aranceles vertidas recientemente por Trump. "No hay bodega que quiera renunciar a este mercado", insiste Forner.

María Naranjo menciona otros acuerdos preferenciales de Europa con aliados como Corea del Sur, Japón, Singapur y, en fase de desarrollo, con Tailandia, India, Australia y Méjico. Entre ellos hay mercados "prometedores" para el sector vinícola, como también lo son China (a pesar de que, desde la pandemia del Covid las importaciones de vino en el país han caído un 60%); Malasia y otros países del Sudeste asiático; Perú y Colombia, donde el consumo de vino está subiendo; e incluso África, a un muy largo plazo.

“¿El futuro del vino? Una vida sin vino no tiene futuro”

El segundo bloque de la mesa redonda estuvo dedicado a “The Wine Package, un conjunto de normas destinadas a adaptar la normativa vitivinícola europea a las nuevas condiciones del mercado, la caída de consumo, el impacto climático y otras cuestiones de máxima relevancia para el sector.

José Luis Benitez, como director general de la FEV, y David Palacios, a su vez presidente de la CECRV, valoraron positivamente el acuerdo, sobre todo que "Bruselas ha entendido y se ha tomado en serio la importancia del sector", si bien el detalle de las medidas aprobadas no está exento de discrepancias.

Benitez destacó en clave positiva los planes de apoyo relativos a la comercialización, como por ejemplo los cambios en el reglamento de etiquetado o la decisión de ampliar el plazo de ejecución de los planes de promoción en terceros países. Mientras Palacios hizo lo propio con la regulación de los derechos de plantación o la posibilidad de gestionar desde las propias DOs los recursos dirigidos al enoturismo, que puede ser una gran baza para impulsar el consumo de vino en un país como España, líder internacional en turismo.

Precisamente, el presidente del CECRV aprovechó para afirmar de forma categórica: ¿Nos preguntamos por el futuro del vino? Yo digo que una vida sin vino no tiene futuro.

“Al consumidor le falta información”

El tercer y último bloque, relacionado con el Consumo, la Salud y las Nuevas Tendencias, permitió a Fernando Ezquerro, presidente de la OIVE, destacar la necesidad de cambiar la percepción del vino como un problema de salud. Para ello, alude a la importancia de que el consumidor sea consciente de todo el engranaje que implica la elaboración de vino, desde el ámbito social, el paisaje y el territorio, el relato y las personas que hay detrás de una botella. Al consumidor le falta información y ese trabajo tenemos que hacerlo desde las organizaciones.

En cuanto a la preocupación creciente de la sociedad, especialmente de los jóvenes, por la salud, que se está traduciendo en una bajada del consumo de alcohol, Ezquerro insiste en el deber de conocer mejor al consumidor, adaptarse a las tendencias y encontrar en el “relato del vino” la forma de encajar en los nuevos hábitos de consumo. Todo ello, "sin olvidarnos de los consumidores tradicionales, de toda la vida". Porque “el vino se consume de forma moderada, acompañando a la gastronomía, de una forma social y es en este contexto en el que tenemos que movernos y donde podemos crecer”.

Finalmente, se plantearon las medidas cualitativas que se pueden desarrollar desde la hostelería para impulsar el consumo de vino, en relación a lo cual José Luis Benitez insistió en la extensión y diversificación de la oferta del vino por copas, mientras María Naranjo apuntó la importancia de formar a los sumilleres y a los profesionales del sector para tratar y servir el vino, pero también para aconsejar y acompañar a los consumidores.

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