Uno de los grandes atractivos de la inteligencia artificial radica en su promesa de reducir significativamente los tiempos de ejecución de tareas que antes requerían semanas de trabajo. Llevemos esta dinámica al desarrollo de alimentos funcionales e imaginemos que una sola plataforma permitiese validar en unos minutos la evidencia científica del producto a desarrollar, adaptar el mensaje y los claims a la regulación actual y, además, conocer el mercado objetivo. Esto es lo que persigue Flint, que ya está colaborando con dos de los hubs de innovación alimentaria más potentes del país: Madrid Food Innovation Hub (MFIH) y KM ZERO Food Innovation Hub.
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