Los productos ecológicos ya desempeñan un papel importante en los hábitos de compra de los consumidores españoles, especialmente entre las generaciones más jóvenes, pero persisten ideas equivocadas sobre lo que realmente significa la etiqueta y la certificación ecológica.
Según una investigación realizada entre 1.000 consumidores españoles por NSF, organización global de certificación independiente, tres de cada cuatro (76%) creen, por ejemplo, que los productos ecológicos están libres de residuos de pesticidas, cuando las normas ecológicas que regulan cómo se produce el alimento no garantizan “residuo cero”.
La confusión se extiende a los fabricantes que están detrás de los productos ecológicos. Casi un tercio de los consumidores (32%) cree que los productos ecológicos solo proceden de pequeñas explotaciones, aunque industrias de cualquier tamaño pueden certificarse como ecológicas.
También existe incertidumbre en torno a los términos utilizados en las etiquetas. Tan solo el 36% sabe qué significa el logotipo ecológico de la UE, que indica que el producto cumple las normas ecológicas de la Unión.
Aunque “eco” y “bio” son términos protegidos bajo la normativa europea y solo pueden utilizarse en productos certificados como ecológicos, solo el 55% de los consumidores asocia “eco” con estándares ecológicos oficiales, mientras que menos de la mitad, el 46%, reconoce “bio” como término legalmente asociado al producto ecológico.
El estudio revela una paradoja en torno a los productos ecológicos: el 67% de los consumidores asume que los mensajes sobre producto ecológico se comprueban antes de que los productos puedan venderse, pero el 68% teme a la vez que algunos de esos mensajes sean engañosos.
Todo ello afectaría directamente a la confianza. Solo el 39% de los consumidores confía de forma general en las etiquetas ecológicas y el 47% considera que no explican con claridad qué se ha verificado y qué no.
El estudio muestra que los productos ecológicos ya desempeñan un papel significativo en los hábitos de compra de los consumidores españoles. De media, representan el 25,8% de la cesta de la compra declarada. Aunque, con los datos oficiales del Ministerio de Agricultura (Mapa) este porcentaje es en realidad claramente inferior. Según el Panel de Consumo del Mapa correspondiente a 2025, los ecológicos equivalen al 2,3% de esta cesta hogareña (tras un retroceso del 0,3%) y el 3,3% del gasto total (+6,8%).
¿Qué frena al consumidor español comprar más ecológico? Que los productos sean demasiado caros es con rotundidad la respuesta más repetida (58%), mientras solo un 20% habla de que sean difíciles de encontrar o que muestran etiquetas confusas (15%).
¿Y qué les anima a hacerlo? En general, el 84% de los encuestados identifica al menos un beneficio asociado a su consumo, especialmente en términos de salud y seguridad (43%), protección del medioambiente (32%), calidad (28%) y nutrición (27%).
Frutas y hortalizas (66%) y huevos (59%) son, a gran distancia, las categorías ecológicas más compradas, segidas del aceite de oliva (37%), carne y aves, pan y cereales (36%), y lácteos (33%).
Y en cuanto al lugar de compra, un 70% lo hacen en súper e híper, un 36% en mercados locales, un 20% en tiendas ecológicas, un 15% en el canal online, y un 12% directamente en el productor.