Alibetopias celebró la semana pasada su duodécima edición, en lo que supuso un nuevo ejercicio de reivindicación de la innovación como motor de competitividad y futuro para el sector de alimentación y bebidas. Lo subrayaba en el inicio del evento Ignacio Silva, presidente de FIAB, al asegurar que "solo conjugando todo el entorno de I+D+i, las empresas podrán seguir siendo competitivas en un futuro cada vez más complejo".
A partir de ahí, la programación orquestada por la Plataforma Tecnológica Food for Life-Spain discurrió entre los casos de éxito protagonizados por Frit Ravich y Grupo Bimbo, los debates sobre innovación abierta y los retos que enfrentan las startups en la transferencia de tecnología, que sentaron en sendas mesas redondas a representantes de Fruselva o Acesur y a startups como Naria, Uraphex o Grod, y los proyectos tecnológicos expuestos por Citoliva, Gea Process Engineering o Innolandia.
Abría fuego Vicenç Segales, director industrial de Frit Ravich, que repasó algunos de los principales hitos en innovación de la compañía dentro de su modelo dual de fabricación y distribución, articulados bajo el concepto de la flexi-eficiencia. Segales puso el foco en la transformación digital de la compañía, ejemplificada en 'Frit Way', el sistema de conexión entre su transformación digital y la forma de trabajar de la empresa. Este proyecto ha tenido dos focos: sentar bases para desarrollar e implantar inteligencia artificial y unir digitalización con su sistema organizativo.
El directivo detalló el desarrollo de un repositorio común de datos de calidad y accesibles, destinado a integrar la información de distintos sistemas y facilitar su utilización, vinculada a la representación digital de los procesos, la simulación, la mejora operativa y la preparación para aplicaciones de inteligencia artificial.
Llegaba el turno de Aldin Delfino, directora regional de Health and Wellness Business de Grupo Bimbo, que planteaba la innovación a partir de la escucha del consumidor y de las tensiones que encuentra en su alimentación cotidiana. Delfino mencionaba el uso de inteligencia artificial y de herramientas de conocimiento del mercado, junto con la conversación directa y regular con consumidores como principales herramientas en este proceso de escucha.
Bajo el argumento de que salud, conveniencia y sabor se combinan en una misma decisión de compra, la directiva abordó las tendencias de proteína, control del peso, salud digestiva, sin gluten e ingredientes reconocibles, apoyándose en algunos lanzamientos recientes de la panificadora, como han sido la reformulación de su oferta sin gluten o el lanzamiento de Bimbo+Proteína, ampliando el público de la proteína con un producto que conserva atributos habituales del pan de molde y una experiencia reconocible.
La mesa "Colaborar, ¿sí o no?", sentó a Guillermo Mena, director de Innovación de Fruselva; Melchor Martínez, director de I+D+i de Acesur; Kilian Zaragoza, fundador y CEO de Naria; y Alban Meheust, de Centric Software. La respuesta, evidentemente era "si", pero con condiciones. Mena explicaba que el objetivo de la colaboración debía ser "ganar agilidad, obtener resultados más rápidamente y compartir capacidades con centros, universidades y empresas". Por su parte, Martínez sostenía que "la colaboración tiene que ser un vehículo y no un fin", mientras Zaragoza señalaba como toda colaboración debe partir de conocer los problemas de las empresas y las personas que las integran.
Otro consenso interesante en la mesa fue el de las limitaciones de los instrumentos de apoyo a la innovación colaborativa. Mena describía una situación de proyectos condicionados por las posibilidades de financiación pública y falta de recursos para trasladarlos del laboratorio a un nivel industrial, mientras Martínez identificaba "un vacío importante en la fase preindustrial o demostrativa, donde hay que comprobar calidades y rendimientos y asumir inversión y riesgo".
Estas reflexiones se complementaban desde la mesa de startups con una demanda común: acceso a la operativa real de las corporaciones para identificar problemas y adaptar sus tecnología, en lo que fue una reclamación de confianza para trabajar con compañías pequeñas y reducir las dificultades de acceso.
El tuno de cierre correspondió a Ángel Alba, fundador y CEO de Innolandia, que presentaba una plataforma agéntica para procesos de I+D+i, a la que atribuía la calidad de reducir un proceso de desarrollo de producto alimentario de 12 a cinco semanas mediante asistentes secuenciales y decisiones humanas en puntos establecidos. Más allá, Alba abordaba la incorporación de inteligencia artificial a la gestión de la I+D+i desde la necesidad de convertir la adopción de herramientas en una transformación del sistema de innovación.
Antes de avanzar hacia ahí, el experto reclamaba la necesidad de ordenar la información y los datos que necesita cada proceso. permitiendo pasar de buscar documentos y procedimientos a consultar el conocimiento de la organización. El planteamiento afecta al flujo completo de trabajo, a los requerimientos de cada departamento y a los puntos donde se valida una decisión. A partir de ahí, planteaba dos vías de implantación: revisar y conectar procesos propios con herramientas de IA, o utilizar soluciones que ya incorporan flujos predefinidos y adaptarlos con la información de la empresa. En ambos casosba anticipa cambios en funciones, coordinación y gestión.
Durante el evento, también se dió a conocer a la startups ganadora de esta edición de los Premios Ingenia. La elegida fue Remolonas, que se impuso a Fibtray y NOB166, según y tercera clasificadas, respectivamente. El jurado reconoció así un innovador modelo de negocio que se enfoca en el desperdicio alimentario, desarrollando un marketplace antidesperdicio que rescata fruta y verdura descartada por su aspecto o calibre, así como excedentes de agricultores y primeras marcas nacionales. Carlos Pérez, CEO de Remolonas, explicaba recientemente a Alimarket este modelo y su próxima hoja de ruta de la compañía.