Los aeropuertos españoles continúan inmersos en una metamorfoisis que les acerca cada vez más a la oferta de un centro comercial. Las distintas concesionarias compiten por dotar a estas instalaciones de unos servicios de restauración vez más novedosos y similares a los que podríamos encontrar en cualquier otro punto de la ciudad. Durante el pasado 2009, los aeródromos de Barcelona, de la mano de Eat Out, y Málaga, con SSP, han promovido este cambio de tendencia. Por su parte, la líder del sector, Áreas, que ha renovado varias de sus concesiones nacionales en restauración, además de dominar el catálogo comercial, se encuentra a la espera del resultado de varios concursos. No obstante, nuevas empresas, como Abades y Airfoods, luchan por hacerse un hueco en nuestros aeropuertos, donde el tráfico de pasajeros ronda los 200 M.







