El mercado de los consumibles de embalaje (incluyendo en esta categoría film, cinta adhesiva, fleje y sacos) pasa por su particular purgatorio amplificado por los efectos de la crisis económica. En estos dos últimos ejercicios, la marcada caída del consumo ha sido una losa con efectos severos para todos, pero en el caso que nos ocupa otros dos han sido los problemas que han definido su particular bienio negro: la competencia asiática y el efecto del petróleo.
El volumen de productos procedentes de China y otras economías de este área no ha hecho más que aumentar en los últimos ejercicios auspiciados por la depreciación del dólar (lo que incrementaba las oportunidades de los fabricantes procedentes de fuera de la zona euro) y la posibilidad de conseguir materias primas más asequibles (así como los menores costes laborales), alcanzando proporciones de precios de hasta tres veces más económicos que el producto local.
En cuanto al precio del petróleo, ha sido clave para entender el importante número de bajas que ha vivido en general el sector plástico (y en particular el film) en ejercicios como el de 2009, cuando los precios del crudo pasaron de máximos históricos a mínimos del último lustro. En las recientes circunstancias, con la inestabilidad geopolítica del Magreb y Oriente Medio, todos temen que se produzca una nueva escalada que haga insostenibles los precios del producto transformado en un momento en el que se hace más necesario que nunca abaratar el material para ser realmente capaces de competir.







