El Grupo Vidrala ha saldado el ejercicio de 2011 con un ebitda consolidado de 100,3 M€ (-0,2%), un resultado de explotación de 61,0 M€ (-3,0%) y un beneficio neto de 43,7 M€ (-11,9%). La compañía atribuye estos descensos a la elevada presión inflacionista en los costes de producción, superior a la prevista, como consecuencia del encarecimiento de los costes energéticos, de las materias primas y de los indicadores generales de precios que impactan en los costes de estructura. Además, la utilización de la capacidad productiva del grupo se situó en 2011 en niveles medios cercanos al 90%, por lo que el crecimiento de la producción ha resultado inferior al de las ventas. En ello ha influido, entre otros factores, las paradas programadas en la planta de Portugal (Gallo Vidro), para la remodelación completa de uno de sus dos hornos de fusión. En definitiva, "la insuficiente utilización productiva, la reducción de los inventarios y el efecto de los costes de producción no proporcionados a los precios de venta han tenido un impacto dilutivo en los márgenes operativos".
En cambio, el buen comportamiento de las ventas fundamentado "en el sólido posicionamiento comercial" en los países en los que opera y la "consolidación de cuotas en mercados, segmentos y clientes estratégicos", ha conducido a un incremento de la facturación consolidada de la compañía del 6,7%, hasta situarse en los 433,9 M€. Las ventas en en el mercado interior crecieron un 7,2% hasta los 229,6 M€, mientras que las realizadas en el exterior aumentaron un 6,2% y alcanzaron los 204,3 M€ (el 94,4% de esa cifra dentro de la Unión Europea). Las ventas en unidades alcanzaron la cifra récord de 3.300 M de envases.
Con relación al balance, y gracias a una sostenida generación de caja "soportada en la disminución en las necesidades de financiación del capital circulante y la disciplina en la gestión de las inversiones", Vidrala ha cerrado el ejercicio con una reducción de la deuda neta del 13,5% respecto al año anterior, hasta los 189,3 M€. De cara al ejercicio que ahora comienza, Vidrala espera una demanda estable en todos los mercados en los que opera, con unas perspectivas de crecimiento moderadas atendiendo a la actual coyuntura macroeconómica y a la tendencia alcista de los costes de la energía y las materias primas. Con todo, prevé obtener unos márgenes operativos superiores a los de 2011.





