La Asociación Española de frutas y hortalizas lavadas y listas para su empleo, Afhorfresh, que agrupa a las principales empresas de esta categoría en España, prevé un crecimiento de la comercialización en 2026 similar al de 2025, según se ha analizado en su última asamblea general, celebrada la pasada semana en Madrid. En ella también se abordaron algunos de los principales retos actuales, como son el incremento constante de los costes y la creciente presión regulatoria.
Según los datos que maneja esta asociación, la comercialización de frutas y hortalizas preparadas en España superó las 125.000 t en 2025, lo que supuso un 10% más que el año anterior, una evolución positiva que espera mantener en 2026, “ya que los consumidores apuestan por soluciones prácticas y saludables para su día a día”, explican. Afhorfresh está integrada en Fepex, está compuesta por Florette (Navarra), Verdifresh (Comunidad Valenciana), Línea Verde (Navarra) y Huerta de Peralta (Navarra) y Primaflor (Murcia y Almería). No obstante, hay que señalar el volumen global de venta de productos de IV gama superaría las 200.000 t si incluimos empresas que preparan y venden fruta y hortalizas peladas y cortadas tanto para retail como para horeca, y que se encuentran fuera de la asociación.
En los últimos años se ha producido un contante crecimiento de los costes productivos, con gran dificultad de trasladarlos al producto final. Este incremento, consecuencia de la elevada presión inflacionaria que hubo en 2021, afecta de manera directa a los costes de energía, transporte, envases, materias primas y mano de obra, “provocando una presión persistente sobre los márgenes”, explican. Para las industrias productoras de IV gama, esta situación implica la necesidad de asumir nuevos costes adicionales destinados a garantizar el suministro estable de ingredientes frescos y a reforzar la resiliencia de la cadena de valor, con el objetivo de evitar desabastecimientos.
Otro de los problemas es la creciente presión regulatoria que soporta la categoría de la IV Gama, “con una normativa de las más exigentes a nivel mundial en el ámbito de la producción, de la comercialización, especialmente del etiquetado, de la sanidad, del medio ambiente…”, denuncian. Esta preocupación ha sido compartida con productores de IV gama de otros países comunitarios, como Francia, Italia y Portugal, con los que se ha acordado dirigirse a la Comisión Europea de manera conjunta para plantear así algunos de los problemas generalizados del sector.
Por otro lado, hay que destacar la importantes inversiones que ejecutan estas empresas en pro de la calidad y la seguridad del producto. Así, los cultivos están certificados bajo estándares que aseguran el cumplimento de buenas practica agrícolas en términos de calidad, seguridad alimentaria, trazabilidad y respeto al medio ambiente. En los centros de producción también se aplica normativa internacional de seguridad alimentaria, que incluyen protocolos estrictos de limpieza, desinfección del producto, análisis de las materias primas, de las superficies, del envasado… “En definitiva, de todo el proceso desde el campo al punto de venta”, concluyen.
Si desea conocer más datos sobre este sector (novedades, inversiones, reparto del mercado...) puede consultar el Informe 2025 sobre IV gama y otros refrigerados hortofrutícolas.