El delivery nació hace años como un canal de ventas adicional a la actividad en sala de los restaurantes. Si bien, en los últimos años, impulsado en buena medida por la pandemia, ha adquirido un cariz importante en las estrategias de negocio de los operadores, haciendo que estos lo consideren como una vía clave para su crecimiento. Esta evolución va acompañada asimismo de una demanda de este servicio cada vez mayor por parte de los consumidores, que en un contexto de incertidumbre económica buscan seguir disfrutando de sus marcas de restauración sin comprometer su presupuesto. También motivados estos por la flexibilidad y comodidad, además del delivery, los clientes utilizan el take away, suponiendo este último ya el 28% de su gasto. En conjunto, delivery y take away representan más de un tercio del total del desembolso en foodservice.