La firma ganadera familiar Can Soler de n'Hug (El Tauller de El Soler), ubicada en Prats de Lluçanes (Barcelona), ha puesto en marcha un sistema pionero para el sacrificio de ganado ovino y caprino en la propia explotación, con el objetivo de poder procesar su cabaña sin salir de la granja. Con ello, se permite un sustancial ahorro de costes de transporte y gastos de maquila, además de reforzar la trazabilidad de la carne. Según sus responsables, "se trata de adaptar a la normativa de sanidad y calidad vigente los antiguos usos de una pequeña granja". Para este proyecto, que se ha desarrollado a lo largo de unos tres años y con un coste final de algo más de 20.000 €, se ha construido un módulo frigorífico, adaptando una caja isotérmica de camión.
La iniciativa cuenta con el beneplácito de la Consellería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, dentro del Plan de recuperación del sector de ovino y caprino de Cataluña . La idea es "responder a la dificultad que tienen hoy muchos pequeños productores de ganado para mover los animales y para poder hacer la venta directa o en circuito corto".
En el caso de Can Soler de n'Hug, además de vacuno y porcino, cuenta con una cabaña de algo más de 700 madres, con una producción de unos 1.000 corderos anuales. El matadero sacrificará unas 20 cabezas a la semana, cuyas canales serán comercializadas tanto en la carnicería que la familia cuenta en el pueblo, como a otros carniceros de la comarca que acudan a la granja para su compra.







