Las compañías orujeras transforman y valorizan el subproducto de las almazaras (alperujo u orujo graso), que representa el 80% del contenido de la aceituna. Así, su actividad supone un eslabón de circularidad y cumple una función medioambiental. En la campaña 2023/2024, este ramo recibió 4,2 Mt de dicha materia, que se transformó en un 60% en vapor de agua, en un 38% en biomasa y en un 2% en aceite de orujo de oliva. En concreto, la elaboración nacional de este aceite de orujo en crudo se cifró en 113.900 t en el curso 2023/2024 y en 125.450 t en 2024/2025, según los datos del Ministerio de Agricultura (Mapa) y Oriva, la Interprofesional del Aceite de Oliva.
Este sector y mercado tienen un marcado carácter internacional. De hecho, merced también a las importaciones de aceite de orujo en crudo, las exportaciones superan la producción española año a año y se cifraron en 132.000 t en la última campaña. Incluyendo las entradas exteriores de aceite de orujo en crudo -de 61.000 t en 2024/2025- y el valor añadido en las plantas de refinado, el sector de aceite de orujo facturó 860,2 M€ en 2023/2024, último curso con este dato disponible. “La industria se compone de 50 plantas orujeras/extractoras y de 9 refinerías, distribuidas por Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Murcia y Navarra”, conforme a Oriva.
La Asociación Nacional de Empresas de Aceite de Orujo de Oliva (ANEO), miembro de Oriva, “aglutina el 71% de los centros de extracción -elaboradores del 92% de la producción nacional de aceite de orujo en crudo- y el 100% de las empresas refinadoras”. Su director, Joaquín López López, responde a las preguntas de Alimarket:
A.G.C.: ¿Cuáles fueron las principales condiciones del mercado de aceite de orujo en la última campaña?
J.L.: La demanda interna de aceite de orujo en crudo cayó un 28% -hasta 48.390 t-, debido principalmente a la bajada generalizada de los precios del aceite de oliva. El pvp del aceite de orujo refinado fue de 3,75-4,25 €/litro en la gran distribución española entre enero y octubre de 2025, según los datos de Oriva.
A.G.C.: Tras un periodo muy determinado para las orujeras por el incremento del precio de la energía, ¿cuál es la situación actual de costes y márgenes?
J.L.: El incremento del precio de la energía se ha convertido en un importante hándicap para el conjunto del sector oleícola y tiene una especial incidencia en el segmento orujero, de marcado carácter electrointensivo. La elevada demanda energética para el funcionamiento de la maquinaria en las orujeras está tensionando los costes operativos. A estas circunstancias se ha sumado la caída de los precios de los aceites y de la biomasa, tanto del orujillo como del hueso de aceituna. Por tanto, los márgenes se han visto notablemente ajustados y el escenario es especialmente delicado para el sector.
A.G.C.: ¿Qué otros desafíos y retos afrontan las compañías?
J.L.: Destaca el objetivo de recuperar el mercado interior, proceso que avanza de forma gradual, gracias a la labor de Oriva, en buen medida. De hecho, la interprofesional ha contribuido a reforzar la visibilidad del producto, con iniciativas como la reciente campaña publicitaria “El preferido de los que saben”.
Además, persisten dificultades de ámbito normativo, relacionadas con la regulación de las cogeneraciones. Es un marco legal sujeto a continuos cambios, que generan incertidumbre y no siempre resultan favorables para el sector.
A estos desafíos se suma la competencia de otros aceites, principalmente los de semillas. No obstante, el sector está respondiendo apoyándose en estudios científicos que ponen de relieve las cualidades diferenciales y superiores del aceite de orujo de oliva frente a estas alternativas.







