En los últimos diez años distintos conflictos políticos y económicos y sus consecuencias han golpeado al sector agroalimentario en España. En el caso de las empresas hortofrutícolas, han visto cómo estos acontecimientos han lastrado sus competencias, actividad y beneficios, sintiñéndose, en ocasiones, como moneda de cambio frente otros grandes intereses. Veto ruso, Brexit, guerra en Ucrania, aranceles, Mercosur... son algunos de los grades hechos que han estado encima de la mesa.







