Las cadenas regionales son un elemento diferenciador de la distribución española frente a nuestros vecinos europeos, donde las grandes corporaciones dominan el mercado. Su peso es muy importante y alcanzó el 37,5% del total de la sala de venta minorista destinada a productos de gran consumo el pasado ejercicio y el 34% de los ingresos en 2024. Sus fortalezas radican en el reconocimiento y el arraigo de sus marcas en sus ámbitos de actuación, basadas en la calidad de los frescos y la venta atendida. En algunas comunidades son líderes destacados o están en los primeros puestos de la clasificación.







