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El aprendizaje constante: la base para el éxito en la empresa

El aprendizaje constante: la base para el éxito en la empresa

Las empresas se enfrentan a cambios constantes: la permanente evolución tecnológica y lo que nos ha enseñado la crisis de la Covid-19 nos ha demostrado que, ya sea a base de presión o de planificación, tenemos que estar constantemente aprendiendo para poder adaptarnos a nuestro presente. Ese aprendizaje también está evolucionando y en el ámbito empresarial están surgiendo nuevas metodologías y un mayor interés para incorporar este aspecto dentro de la cultura corporativa; una 'cultura corporativa del aprendizaje'. Nos enfrentamos a un entorno en permanente cambio que nos obliga a marcar el mismo ritmo si queremos estar a la altura de las circunstancias; no hablamos únicamente de formación. Dejarse llevar únicamente por esa presión a la que nos lleva la realidad no es conveniente: debemos dejarnos llevar por la curiosidad, que es la que nos despierta el interés por aprender. Lo difícil es convertir ese nuevo interés en una verdadera experiencia de aprendizaje, porque inevitablemente necesitaremos horas y horas de dedicación.

No existe una fórmula mágica para combinar el aprendizaje con las responsabilidades rutinarias como son las laborales. Lo importante es adquirir compromisos con uno mismo y centrarse en las cosas verdaderamente importantes en lugar de distraernos con asuntos que nos quitan un tiempo precioso, a menudo de forma imperceptible. Es lo que algunos llaman 'procrastinar'. Todo lo que adquirimos gracias a un nuevo aprendizaje nos convierte en personas más útiles en otros ámbitos de la vida, incluido el profesional. Según el célebre jugador de ajedrez Kasparov, "aprender sobre uno mismo no es posible si no analizas tu propio juego. Y tienes que ser brutalmente honesto contigo mismo. Lo normal es que la gente culpe a los demás. Si quieres entender cómo puedes ser mejor, tienes que mirar cada movimiento que haces para entender la naturaleza de tus errores”. En otras palabras: lo nuevo en la vida forma parte de un proceso de autoconocimiento y desarrollo personal para que así pueda también reflejarse en lo laboral.

Por lo general, los directivos de las empresas aceptan la cultura del aprendizaje en su organización si está vinculada a resultados tangibles y medibles. La capacitación que se adquiere a través del aprendizaje continuo ofrece múltiples beneficios en varios niveles, pero muchos de estos resultados no pueden ser medidos instantáneamente o vincularse como una consecuencia directa de esa nueva capacitación.

Lo primero, desaprender

Para aprender es preciso desaprender. El concepto puede parecer obvio, pero en la práctica se requiere esfuerzo y predisposición al cambio. Para que consigamos aprender, es muy importante olvidar el ¨statu quo¨ de cómo las cosas se han hecho hasta ahora y como las conocemos, y así tener la mente libre para nuevas ideas. En las empresas ocurre lo mismo: cuando buscamos aprender nuevas formas de llevar a cabo o mejorar algún proceso, debemos prestar menos atención a como se ha hecho hoy, y más a cómo nos gustaría que fuese.

Hay que partir de la mejor solución, pero no es fácil: está en nuestra naturaleza como seres humanos encontrarnos cómodos en las costumbres. Para que esto sea práctico en las empresas, los directivos deberían crear un ambiente de trabajo y una cultura organizacional más flexible y abierta a cambios.

En un sector como el de la construcción, caracterizado por concentrar un conjunto de múltiples operaciones relacionándose con un gran número de ámbitos productivos, está conectado con un gran número de actividades, abarcando desde operaciones con seguros o inmobiliarias hasta la fabricación de materiales. Al tener que estar tan interrelacionado en todos estos ámbitos, en este sector es vital desarrollar la capacidad del aprendizaje constante y multidisciplinar: quien antes conozca cómo debe de hacer negocios, con quién y por qué tendrá el privilegio de estar en la primera casilla de salida. Las empresas con una fuerte cultura de aprendizaje afirman que, de esta manera, los colaboradores se involucran más con los objetivos y valores de la compañía. A menudo lo que se espera es que se vean los resultados, se felicite por ellos a quienes los han conseguido y se cierre así un ciclo, olvidando que el aprendizaje debe de ser constante. Las empresas que tienen interiorizada la cultura de aprendizaje suelen ser las líderes de su mercado y de la industria; son las que marcan el paso y predicen tendencias que después continúan los competidores.

La única solución efectiva para sobrepasar y poder adelantarnos a la competencia es el aprendizaje continuo. Cuando hablamos de aprendizaje empresarial, hablamos del proceso que interrelaciona y dirige las necesidades y expectativas que queremos alcanzar. Para su aplicación práctica, habría que "aprender cómo aprender". Aprender algo nuevo es un reto, y al principio no sabemos cómo hacerlo. Pero, con el esfuerzo que le dediquemos a todo lo nuevo que se nos presente en la vida, nuestra trayectoria personal y laboral nos lo agradecerá.



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