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2021: Último año de derroche en calefacción en las comunidades de vecinos

2021: Último año de derroche en calefacción en las comunidades de vecinos

Con el encendido de la calefacción en los hogares, que suele producirse a finales de octubre, siempre surgen disputas vecinales en torno a la elección de la franja horaria más idónea para el funcionamiento de la caldera. Una decisión que revertirá en el colchón económico de la comunidad de propietarios y en el medio ambiente, en función del uso que se haga del sistema de calefacción.

Pero para conocer la eficiencia energética de una vivienda y, de esta manera, que su ocupante pueda cambiar sus hábitos de consumo y ahorrar, antes es importante saber qué tipo de instalación térmica tiene el edificio, qué combustible utiliza, si es central o no, y si posee control del sistema individual.

En España existen cerca de 1,5 millones de hogares dotados con un sistema centralizado de calefacción (normalmente de gasóleo), que son causantes de la emisión de 1,05 millones de toneladas de gases de efecto contaminante a la atmósfera cada año. Recuerdo que la ciudad de Madrid fue pionera, en 1981, en prohibir el funcionamiento de la calefacción central en las comunidades de vecinos entre las 23:00 y las 7:00 horas con el fin de reducir la contaminación atmosférica, un reglamento que ya no está vigente, pero advierte de que la preocupación respecto a la calidad del aire ya existía en la capital.

Solo en la Comunidad de Madrid, la quinta parte del total de viviendas dispone de un sistema de calefacción, pudiendo estimarse que la superficie total calefactada es de casi 50 Mm2, lo que da lugar a que la superficie media de las viviendas con calefacción en la Comunidad de Madrid sea de 94,95 m2. En cuanto a los combustibles utilizados, predominan el gasóleo C, con el 8% de la superficie calefactada, y el gas natural con el 15,8%.

Para incentivar el ahorro, a partir del 1 de enero de 2023, estas viviendas deberán tener instalados contadores de calefacción o repartidores de costes en cada uno de sus radiadores, según establece el Real Decreto 736/2020, que traspone la Directiva Europea de Eficiencia Energética en Edificios, que ya cumplen la mayoría de los países desde hace años.

La medición individual significará un ahorro cercano a los 1.100 M€ en los próximos cinco años. Por lo tanto, de media cada hogar podrá ahorrar unos 250 € anuales.

Se trata de datos que, aunque estimados, ya están aliviando el bolsillo de casi 200.000 hogares españoles que se adelantaron al cumplimiento de este Real Decreto. Distintos estudios, como los realizados por la Universidad de Alcalá de Henares, estiman un ahorro medio de hasta un 25%.

Sin embargo, todavía hay algunas corrientes de opinión, incluso alentadas desde algunos sectores profesionales, interesadas en crear una sensación generalizada de que estos aparatos de medición individual (contadores o repartidores) no ahorran o, al menos, los ciudadanos no notan haber pagado menos por la calefacción.

Es, desde todas las ópticas posibles, una percepción errónea que puede deberse a una multitud de factores: la inexistencia de una cultura de ahorro en calefacción entre los vecinos, acostumbrados a abrir las ventanas de par en par; la dureza del invierno en comparación a otros años; la falta de mantenimiento de la sala de calderas, que incluso puede dar lugar a derramas… Lo cierto es que el gasto en calefacción central deja de estar incluido en la cuota de comunidad y se convierte en una factura más, de calefacción, como la que normalmente cada propietario recibe por el consumo de gas o de luz.

Llegados a este punto es fundamental conocer cómo lograr un ahorro “cierto” para la economía doméstica. Y es que, si bien con los repartidores y contadores se puede obtener de forma precisa el consumo energético que ha realizado cada vivienda, hay que tener en cuenta que estos costes variables individualizados van acompañados de otros costes de calefacción fijos del edificio (mantenimiento de la sala de calderas, gasto de radiadores que existen en las zonas comunes de la comunidad, etc.), que son imputables a cada uno de los pisos en función de su coeficiente de propiedad.

En consecuencia, al igual que existen unas normas de régimen interno en cada comunidad de propietarios que establece el tramo horario de encendido de la calefacción, también se debería gestionar de manera mancomunada los consumos de calefacción asociados al edificio para incentivar el ahorro.

Sólo así los ciudadanos podrán empezar a pagar lo justo por la calefacción que consumen. Y, además, contribuiremos a reducir las emisiones de gases contaminantes, que España ha establecido en un 80% para 2050, en el marco europeo de lucha contra el cambio climático.

Ignacio Abati es presidente de la Asociación Española de Repartidores de Costes de Calefacción (Aercca) y director general de Ista



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